El penúltimo raulista vivo

Cuatro verdades

Verdad número uno: España es, jugador por jugador, muy superior técnicamente a Rusia. Verdad número dos: Guus Hiddink, que siempre ha sido un entrenador de gusto exquisito y que anima a sus futbolistas para que traten con mimo el balón, está intentando cambiar poco a poco la mentalidad robótica de quien le paga por otra un poco más artística y eso requiere su tiempo; si lo consigue, Hiddink será querido, respetado y recordado durante mucho tiempo como ya sucedió en el pasado con otras selecciones para las que trabajó, pero hoy se notó claramente que su equipo está en plena transición, virando el rumbo y que aún no tiene demasiado claras las cosas. Verdad número tres: España jugó como quiere Luis, tocando el balón, buscando sociedades de inteligentes sobre el campo, y Rusia, que a veces jugó como quiere Hiddink, fue descaradamente al intercambio de golpes, sobre todo tras el primer gol de Villa, y ahí tenía todas las de perder.
 
Probablemente la única oportunidad que tenían los rusos de sorprender a España residía en salir con rapidez y habilidad a la contra y adelantarse en el marcador, pero fue nuestra selección la que, además de ser individualmente mejor y tener también las cosas más claras que su adversario, pegó primero. Me ha gustado mucho que la selección española, que tiene una larguísima tradición en cuanto a ser la mejor antes y después de los partidos, lo fuera hoy, en su debut en una Eurocopa, de 6 a 8 de la tarde, que era cuando correspondía. Me ha gustado también que España gane con solvencia en el primer partido, justo el que puede generar dudas o relajar el ambiente. No me gustó, y creo que a él tampoco le gustó demasiado, la sustitución de Torres, que tan bien se había entendido con Villa, cuando sólo habíamos empezado a coquetear con la segunda mitad, pero sí me gustó que entrara Cesc, y entiendo que Luis, con el 2-0, no quisiera entregarles el balón a los rusos, zanjando la discusión acerca de una hipotética remontada.

Para ser campeona de Europa, la selección necesita ganar seis partidos, sólo seis o nada más y nada menos que seis, depende cómo se mire. Por calidad y por tradición, en un grupo de clasificación bastante débil, el equipo de Luis no debe tener demasiados problemas para jugar los cuartos de final. Cuando llegue ese momento, que yo creo que llegará inevitablemente, sólo quedarán tres partidos por delante y habrá que jugarlos con la misma fe que lo hicimos hoy y a la hora que establezca la UEFA, ni antes ni después sino cuando toque. Yo, por mi parte, tras las experiencias de Portugal-2004 y Alemania-2006, me resisto a irme a La Cibeles a celebrar nada porque hoy sólo podemos celebrar la victoria ante una selección inferior y que intentó jugar al fútbol lo que pudo con lo que tiene. Eso no es poco, desde luego, pero tampoco es lo que queremos ni todo lo que necesitamos. Hoy España jugó muy bien al fútbol, y esa es la verdad número cuatro. 
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