El penúltimo raulista vivo

Cuando Messi estornuda...

Al final del partido contra el Toulouse, que acabó con goleada del PSG, Neymar, elegido por cierto como el mejor jugador de ese encuentro, habló de la junta directiva presidida por Bartomeu. Si comparamos sus declaraciones ("Estoy muy triste, no son gente que tiene que estar ahí") con las de otras estrellas que también acabaron yéndose del Barça por la puerta de atrás (Maradona, Schuster, Ronaldo, Figo...) veremos que pasan los años, cambian los directivos, se sustituyen unos presidentes por otros pero hay algo que se mantiene estable a lo largo del tiempo y es la ausencia de mano izquierda con los cracks, una aparente falta de empatía con los futbolistas más grandes, un déficit importante de psicología.

De acuerdo, Neymar jugó con el Barça después de hacerlo con el Santos y también con el Real Madrid, con el que llegó a pasar reconocimiento médico, y no me jugaría yo ni un euro de mi escaso patrimonio a que no acabe haciéndolo con el PSG, pero sus declaraciones dejan entrever cierto atontolinamiento en los directivos y ofrecen una pista de lo que pudo haber sido pero no fue: lo que Neymar quiere decirles a sus ex aficionados es que si él no sigue en el Camp Nou no es por su culpa sino por la de quienes hoy tienen la responsabilidad de dirigir al club azulgrana. Yo creo que hay de todo un poco: los Neymar tienen más cara que lagos hay en Canadá pero si algo ha quedado claro a estas alturas de la película es que tanto al preso Rosell antes como a Bartomeu ahora les queda muy grande este traje.

Está tan desacreditado Bartomeu, los seguidores culés tiene tan poca confianza en su gestión y se encuentra tan tocada la aficion después de la espantada de Neymar que un simple rumor propagado a través de las redes sociales, el de que el City del Pep estaba dispuesto a pagar los 300 millones que cuesta Leo Messi, generó este domingo una diarrea similar a la que solía causar Mike Tyson entre sus adversarios. Yo creo que Messi terminará su carrera deportiva en el Barça porque no es ni tan valiente ni tan joven como Neymar, pero la sensación de absoluto y total vacío generalizado que causó en un club, primero, en una ciudad, después, y en una comunidad autónoma, por último, un simple rumor vinculado con el futuro de Messi debiera hacer reflexionar a todo aquel que estime al histórico club catalán, ahora en horas bajas. No es normal que cuando estornude el argentino acabe acatarrándose toda Cataluña, les iría mejor copiando al Madrid y planificando el futuro (que llegará) sin Messi.

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