El penúltimo raulista vivo

Cristiano, uno no cobra más de un dólar por segundo por lo que hizo sino por lo que está por hacer

Tan cierto es que el Atlético de Madrid sólo ha ganado un partido de fútbol, nada más que eso, como que la Juventus de Turín lo ha perdido, de modo que, en el momento procesal actual, unos tienen todo el derecho del mundo a celebrarlo, puesto que además era poco previsible una victoria tan cómoda por 2-0, y los otros tienen la obligación de reflexionar. El Atlético de Madrid tiene todo el derecho del mundo a celebrar que se impuso, y además bien, con cierta claridad, a la temible Juve de Cristiano Ronaldo; tiene derecho a celebrar que, como a veces le sucede al Real Madrid, en la máxima competición continental se transformó, exhibió sus mejores argumentos, los que le hicieron ser subcampeón dos veces, los que convirtieron a este equipo en un verdadero dolor de muelas; fue una transformación, eso sí, inesperada porque el Atleti venía jugando mal, de un modo muy mediocre y poco acorde a un club que venía de hacer un esfuerzo económico importante, por ejemplo atando a Griezmann o trayendo a Lemar, que ha sido el fichaje más caro de la historia colchonera. Fue un cambio de look radical, como si se tratara de uno de esos programas de la televisión en los que en un par de horas te cambian el peinado y la forma de vestir, pero dio resultado, funcionó. El Atleti sufrirá en el partido de vuelta, la Juve está en la obligación de mostrarse, pero ahora mismo está más en los cuartos de final que el equipo italiano, que partía como uno de los favoritos para alzarse con el título.

El Atlético de Madrid debe celebrar y la Juve tiene que reflexionar. Y, en lo que al capítulo concreto de la reflexión se refiere, con Cristiano hay que hacer una terapia especial. Me dicen que Cristiano siempre ha sido así, que siempre ha tenido ese comportamiento faltón, pero yo no lo recuerdo, cegado probablemente porque, durante 9 años, vistió la camiseta del club al que amo desde niño. Pero, pensando precisamente en el tiempo que CR7 estuvo aquí, en el Madrid, en mi Madrid, y haciendo historia de la grande además, debo confesar que anoche, al verle hacer el gesto de las cinco Champions, me dio un poco de vergüenza ajena. Koke, por ejemplo, estuvo sensacional: "Es verdad que él tiene 5 Champions y nosotros ninguna, enhorabuena". La terapia ya no le corresponde hacérsela a Florentino Pérez sino a Andrea Agnelli; Cristiano es un futbolista tan extraordinario que él solo puede darle la vuelta a una eliminatoria tan esquinada como esta, pero, llegado el caso de una eliminación en octavos de final, la terapia de los Kennedy de Italia con el astro portugués debería hacerse extensiva a los accionistas del club, y a Fiat, de la que el grupo Exor controla el 30%. Palabras mayores, otras palabras en cualquiera de los casos.

Porque resulta que Cristiano ingresa más de un dólar por segundo desde que se hizo carne mortal entre los turineses y porque la operación de contratación de un jugador magnífico, el mejor del mundo en mi opinión, pero que acaba de cumplir los 34 años, ya levantó en su día ronchas en el consejo de administración juventino. Del mismo modo que el City no fichó a Guardiola para ganar la Premier o el PSG no contrató a Neymar para hacerse con la Ligue 1, la Juventus de Turín no se hizo con Cristiano para ganar el calcio, que ese ya lo gana colocando un calcetín en el campo. A Cristiano le ficharon para ganar la Champions, esa de la que tanto presumía ayer en la zona mixta del Metropolitano; le ficharon para dar un salto de calidad hacia adelante y no un triple paso hacia atrás. Supongo que a los aficionados de la Juventus de Turín les importará más bien poco qué ganó o dejó de ganar Cristiano en el pasado, y menos aún con la camiseta del Madrid, que es su bestia negra en Europa, y lo que exigen es saber en qué se están gastando más de un dólar por segundo. ¿En qué se lo están gastando exactamente, Cristiano? ¿En qué?...

Como en España es el país con más mala leche y más ingenio condensados en menos metros cuadrados, ayer había alguien que decía que Cristiano se había ido a la Juve para probar nuevos retos, por ejemplo el de caer eliminado por primera vez en octavos de final de la Champions ante el Atlético de Madrid; para que nos hagamos una idea de lo pleistocénico que es el recuerdo, la última vez que CR7 se despidió de Europa en octavos de final de la máxima competición continental el entrenador del Madrid era... ¡Manuel Pellegrini! Es posible que la Juve quede eliminada, también lo es que el Madrid no gane su cuarta Champions consecutiva, es posible que caiga en cuartos o en semifinales, incluso que el Ajax le dé la vuelta a la eliminatoria en el Bernabéu, ojalá no sea así, pero si de algo estoy absolutamente seguro es de que, sin el Real Madrid, Cristiano no podría haber presumido ayer de cinco Champions pasadas. Porque son pasadas, Cristiano, pasadas. Y uno no cobra más de un dólar por segundo por lo que hizo, y con otra camiseta además, sino por lo que está por hacer, ¿no es cierto, Andrea Agnelli?

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