El penúltimo raulista vivo

Cristiano no lee a Cicerón

¿Qué nos apostamos a que ahora tocará hablar de la "Ronaldodependencia"?... Mil contra uno soy yo capaz de poner conociendo como conozco el percal. Cuando, jugando muchas veces a la nada, a trancas y barrancas, el Real Madrid iba sacando adelante sus partidos como buenamente podía sin el lesionado Ronaldo, no recuerdo que nadie justificara el mal juego madridista debido a la ausencia del futbolista entorno al cual giraba el fútbol merengue. El Madrid jugaba mal y seguiría jugando mal por los siglos de los siglos. Amén. Y ahora que Ronaldo regresa y demuestra con sus goles por qué Florentino Pérez pagó por él lo que pagó resulta que el equipo depende mucho de él. Es como decir que el Barcelona depende mucho de Messi: ¡por supuesto que el Barcelona depende mucho de su mejor jugador! ¡Y hasta Argentina depende del nuevo y flamante Balón de Oro!

Pero si, en vez de hacerlo con dos goles de su "crack", el Madrid hubiera ganado ayer en el Vélodrome gracias a los tantos de Higuaín, Marcelo y Van der Vaart, los enemigos del equipo blanco, que surgen como setas, seguro que andarían a estas horas debatiendo acerca de la poca presencia en el fútbol de ataque del equipo de un jugador por el que se acaban de desembolsar 100 millones de euros. Diawara casi le parte la pierna a Ronaldo y un tal Pepe "el brujo" se convierte en la estrella invitada de todos los programas de radio y televisión; vuelve Ronaldo después de un mes y medio convaleciente, marca un golazo de falta y sentencia el partido con otro de pillo, y el debate consiste en la excesiva dependencia que el Real tiene del jugador portugués. Marsella iba a ser Vietnam, andaban sumando, restando y multiplicando para saber por cuántos goles tendría que perder el Madrid para quedar segundo de la Champions o, lo que habría sido mucho mejor, tercero por detrás del Milan y del Olympique, pero cuando Ronaldo congela a los cinco minutos el añorado y prometido infierno con uno de sus típicos trallazos, ni Marsella era una plaza tan difícil, ni el Olympique digno de estar siquiera inscrito en una competición organizada por la UEFA.

Los mismos voyeurs que exigían con vehemencia que el Real Madrid expedientara y la Iglesia excomulgara a Ronaldo por exhibir su cuerpo serrano tras el gol ante el Almería, y que luego volvieron a excitarse con la imagen de Cristiano desolado tras fallar un penalti mientras todos sus compañeros celebraban el gol de Benzema, ("¡algo malo pasa en ese vestuario!") reclaman ahora que el Madrid dependa menos de los goles de un goleador al que se fichó para que marcara muchos goles. Y, ¿qué se espera de un goleador? ¿Que no marque goles?... Pero tengo la sensación de que, afortunadamente, con este chico han pinchado en hueso. Está acostumbrado a que le miren y me parece que ya es consciente de que están dispuestos a sacar el arsenal si así consiguen su objetivo, que no es otro que desequilibrarle. Ojalá dependa muchos años el Real Madrid de los goles de Cristiano. ¿Qué será lo próximo que dirán de él? ¿Que no lee a Cicerón?... ¡Ay los voyeurs!
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