El penúltimo raulista vivo

Cristiano enterrará a Messi

Del partido contra el Granada salió de nuevo vencedor Cristiano, que hace tiempo que dejó de competir con el resto de goleadores del planeta para hacerlo con su propia sombra como le pasaba a Lucky Luke . Dije hace mucho tiempo, y no pienso retractarme precisamente ahora cuando este futbolista único e irrepetible viene de conseguir un repóker, que Ronaldo enterrará en goles a Leo Messi, con quien sí compite; también dije hace tiempo que, al contrario de lo que solía afirmarse con casi total unanimidad, fue el argentino quien tuvo verdadera mala suerte cuando CR7 aceptó hace cinco años la oferta merengue. De no haberse decantado en su día por nuestra Liga, de no haber elegido el Real Madrid, puede que Cristiano y Messi nunca hubieran colisionado y seguirían siendo reyes absolutos de Premier y Liga por los siglos de los siglos... Amén.

Como Mourinho en su día, Cristiano también eligió el destino más incómodo, la peor competencia posible pero sin embargo el reto personal y deportivo más apasionante. Leo ya estaba aquí, era homenajeado un domingo sí y otro también, nadie osaba discutir que fuera el mejor futbolista de todos los tiempos pasados, presentes y, lo que era un pelín más arriesgado, también futuros, y lideraba además con mano firme al mejor Barça de la historia según todos los especialistas; no hay más que echar un rápido vistazo por el retrovisor para darse cuenta de que, un lustro más tarde, el reinado es compartido... con la salvedad de que Cristiano ha ganado los dos últimos Balones de Oro, es actualmente Bota de Oro y lidera la clasificación de máximos goleadores. La pregunta es: ¿Habría sucedido algo parecido si Messi se hubiera ido a Inglaterra?... Mi respuesta: No.

Cristiano, eso es cierto, acaba de cumplir treinta años, dos más que Messi, pero la edad también es un argumento que juega contra Leo porque, en el caso del portugués, se cumple al pie de la letra el refrán español que dice "cuanto más viejo, más pellejo". CR7 sabe muy bien que ya no es aquel futbolista explosivo que llegó procedente del United, que cada vez le regalan menos espacios y que a él, por mucho que se cuide en el gimnasio y con la criosauna, también le va a costar fabricarlos cada día más. Vamos a comprobar cómo Cristiano va reduciendo poco a poco, muy lentamente al principio, su radio de combate sobre el campo hasta convertirse en un 9 puro, un goleador tradicional. Y me atrevo a vaticinar que ese será el final de Messi, que acabará sus días futbolísticos enterrado en una tonelada de goles o eligiendo una Liga más plácida para él, como le pasó a Guardiola con Mou. Lo de Granada, ya lo verán, ha sido sólo el principio. Admito apuestas.

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