El penúltimo raulista vivo

¡Cristiano ens roba!

En realidad, si le echamos un rápido vistazo a los porcentajes de votos cosechados por los tres primeros clasificados del Balón de Oro, la batalla no se libró por el de Oro sino por el de Plata. Messi se impuso a Ribéry por un escasísimo 1,36%. Así que Franck Ribéry, el mismo Ribéry que debía ganar impepinablemente el Balón de Oro por delante de Cristiano porque lo había logrado casi todo con el Bayern de Múnich, el Ribéry de toda la vida, quedó por detrás de Messi, que indudablemente había ganado con el Barça menos títulos que él con el equipo alemán, sin que absolutamente nadie haya discutido hasta el momento desde la ciudad condal la legitimidad de la brillantísima segunda plaza obtenida por el futbolista argentino. Porque, y esto he de confesarlo, para mí el hecho de quedar por detrás de Cristiano, el nuevo Aquiles del siglo XXI, tiene mucho mérito.

Argumentos de quita y pon, y me explico: en 2013 los títulos son suficientemente importantes como para que Ribéry quede por delante de Cristiano pero no como para que supere a Messi. ¿Por qué?... Muy sencillo: porque, tal y como dijo Jorge Valdano, guionista del documental de Álex de la Iglesia sobre Leo, el mejor es Messi y el segundo mejor es Messi lesionado. Punto. En 2010, sin embargo, los títulos no fueron importantes: como Ribéry ahora, Wesley Sneijder venía entonces de ganarlo todo pero ni siquiera quedó entre los tres primeros, que fueron, por este orden, Messi, Iniesta y Xavi. No hubo titular de Sport o de El Mundo Deportivo exigiendo una revisión de los datos o poniendo en cuestión la profesionalidad de Price Waterhouse, silencio en la sala.

Aún hoy, tres años después de aquel escarnio que avergonzaría a cualquiera, siguen sacando pecho porque tres futbolistas culés coparon las tres primeras posiciones del Balón de Oro relegando al ostracismo a un tipo que había ganado Liga, Copa, Champions y había sido subcampeón del mundo con Holanda. Vergonya. Y ahora, como decía antes, vuelven a contar los títulos, sí, pero sólo un poquito, lo suficiente para que Messi quede por delante de Cristiano pero Ribéry no supere al argentino. Quita y pon. Pon y quita. Y para empobrecer el premio a Cristiano vale todo, incluso emplear los mismos argumentos que utilizaba hace un año José Mourinho, que es la bicha del barcelonismo. Gritad conmigo: "¡Cristiano ens roba, Cristiano ens roba, Cristiano ens roba!"... Esto se soluciona con la independencia y una buena, sana y competitiva Liga catalana.

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