El penúltimo raulista vivo

Cristiano, el paquete

Había expectación (malsana en sus detractores, sincera en sus admiradores) por saber si Cristiano Ronaldo daría la cara con Portugal o simplemente se estrellaría contra las rocas de la Eurocopa. De hecho, a las diez y media de la noche del sábado 9 de junio y después de una derrota injusta y por la mínima ante Alemania, una de las grandes favoritas al título, el goleador del Real Madrid era tildado de paquete por sus detractores y volvía a comparársele con Messi, que ni estaba ni se le esperaba por aquellos lares; cuatro días más tarde, y pese a una sufridísima victoria ante Dinamarca, Cristiano, el mismo que venía de marcar una cantidad indecente de goles en la Liga española, ratificaba su condición de absoluto fracasado, perdía definitivamente cualquier opción a luchar siquiera por el Balón de Oro con el argentino del Barça y sus enemigos se zambullían con indisimulada delectación en las redes sociales con el único objetivo de mofarse abiertamente de él, de sus complejos y de su inseguridad.

Twitter, convertida por algunos indigentes intelectuales en un arma de destrucción neuronal masiva, era un auténtico páramo el 18 de junio; desde el 17 a las diez y media, Portugal estaba clasificada para cuartos de final de la competición gracias a dos golazos de Cristiano. Ayer, después del tercero, las redes sociales que salpimentaban insultos y chanzas a partes iguales, simplemente escurrían el bulto, desaparecían cobardemente. Ronaldo vuelve a ser hoy el mejor futbolista del mundo, el Balón de Oro aparece de nuevo en el tejado de su vieja casa de Funchal, Portugal irrumpe de repente como una selección competitiva, bien armada y que se ha encontrado a sí misma justo en la hora de la verdad y el único recurso de los torpes es incendiar una celebración con una dedicatoria que jamás se produjo: todo con tal de hacer daño.

Cristiano, el paquete, lidera la clasificación de máximos goleadores. Cristiano, el paquete, lleva tres pero podría haber marcado perfectamente siete. Cristiano, el paquete, ya ha tirado en veintiuna ocasiones a la portería rival. Cristiano, el paquete, lo ha vuelto a lograr y se ha convertido en el epicentro de casi todo lo que ocurre tanto dentro como fuera del campo. Y a quienes nos alegramos de los éxitos del crack portugués nos llaman antiespañoles y bromean con las toallas de Valença do Minho. Lo que hay que oír. Hoy, con Cristiano ya erigido definitivamente en uno de los grandes vencedores de esta Eurocopa 2012, la obtención del Balón de Oro dependerá de otra cosa, y esta cosa será aquella que determinen sus detractores en función de los acontecimientos. Pero el fado, como la letra, con sangre entra, y la de éste en concreto debe doler bastante más que cualquiera de las poesías cantadas que interpreta la inigualable Amália Rodrigues. Ya saben su nombre: Cristiano, el paquete.

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