El penúltimo raulista vivo

Cristiano al lado de Gento

Captó el otro día mi atención un reportaje que transformaba en auténticos Terminators a Messi y Cristiano, probablemente los dos mejores futbolistas del mundo y jugadores franquicia de Barcelona y Real Madrid respectivamente. La "percha" no era otra que el susto que Leo nos pegó a todos el otro día, justo ese segundo en el cual el barcelonismo, puesto ante la tesitura de quedarse sin su crack, contuvo la respiración viéndole salir del campo en una camilla. Y la línea argumental apoyaba la tesis de que Messi y Cristiano, Cristiano y Messi, eran unos verdaderos héroes por llevar tantísimo tiempo eludiendo las lesiones pese a las furiosas acometidas de sus adversarios. Hasta ahí todo correcto puesto que es rotundamente cierto que, gracias a Dios, tanto uno como otro llevan mucho tiempo sin sufrir lesiones de importancia. Pero el caso es que por cada cuatro imágenes del Cristiano ensangrentado aparecía una del Messi herido. Entonces me pregunté: "¿Por qué?"...

Mientras que de Messi repetían una y mil veces aquella famosísima entrada por la cual Ujfalusi se vio obligado a pedir perdón en español, inglés, francés, latín, griego y portugués, de Ronaldo podían verse un montón. La evidente descompensación existente entre las imágenes de uno y de otro tiene una explicación lógica: mientras que a Cristiano le atacan por tierra, mar y aire, a Messi no. En este vano intento por convertir a Messi primero en héroe, después en santo y más tarde en dios he tenido que leer teorías acerca de los misteriosos consejos curativos de Pep Jobs (o Steve Guardiola), la especial constitución del argentino, el centro de gravedad o su prodigioso tren inferior, sin embargo tan inferior como el tren de Messi era el de Maradona y, por mucho choripán que dejara de comer y mucha Coca-Cola que dejara de beber, cuando a Diego le cazaban le cazaban y punto.

El caso es que, debido probablemente a que es un inabordable y velocísimo castillo de un metro y 85 centímetros, eso de sacudirle la badana a Cristiano se ha convertido en una versión completa y mejorada (puesto que a Ronaldo le tiran al tobillo) del auténtico deporte nacional español que consiste en el tiro al plato con la cara de José Mourinho. Aún así, Cristiano podría igualar dentro de un rato en el partido que su equipo va a disputar en Valladolid el registro de Francisco Gento, un señor que ganó él solito seis Copas de Europa; don Francisco, eso sí, requirió 428 partidos y 18 temporadas para marcar 126 goles mientras que al portugués le han bastado tres años y medio a un ritmo superior al gol por partido. Otro motivo más para que le otorguen el Balón de Oro a Leo Messi.

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