El penúltimo raulista vivo

Cristianazo y Diegazo para cerrar San Mamés

Al final, y parafraseando al poetastro, el fútbol fue efectivamente una noche... de palos en San Mamés. Y debo reconocer que por (muchos) momentos vi peligrar seriamente la integridad física de algunos jugadores, y significadamente la de Cristiano Ronaldo por quien tienen auténtica devoción por aquellos lares. En twitter dije que el portugués no estaría seguro hasta que no ocupara su asiento del avión y tuviera el cinturón bien abrochado, y alguien me replicó de inmediato: "Te corrijo. No estará seguro hasta que no llegue a Barajas". Gracias a Dios que no sucedió nada grave e irreparable pero es cuestión de tiempo que acabe pasando porque el fútbol español es una olla a presión de frustración, reflejo probablemente del estado del país, que está a puntito de estallar.

Pongamos si no por caso las desafortunadísimas e injustificables declaraciones de Mikel San José a la conclusión del partido: "Si Ronaldo se dedicara a jugar al fútbol se le tendría más respeto". Se refiere el jugador del Athletic a la despedida entre pitos que le dedicó la afición vasca a un futbolista que acababa de marcar dos golazos (uno de libre directo por el escuadra y otro de cabeza al más puro estilo de Carlos Alonso Santillana) y dar el pase (medido, perfecto) del tercero, el que anotó Higuaín. Esa despedida, y más aún en el cierre madridista a San Mamés, no estuvo a la altura del mito que cuentan acerca de los seguidores bilbainos, pero ya se sabe que los mitos son sólo eso, mitos. Como el del monstruo del Lago Ness. Como el de los cocodrilos de las alcantarillas de la ciudad de Nueva York. A mí se me ocurriría responderle a San José que si Ronaldo se dedicara a jugar más aún al fútbol de lo que lo hizo anoche es más que probable que el Athletic se hubiera ido con un 0-6 ó 0-7 a la cama. Fue muy desagradable todo lo que sucedió, mucho. No fue la primera vez pero sí será la última... en ese campo.

Y Mourinho no guiñó, ni pestañeó siquiera. Y volvió a dejar a Iker en el banquillo. Y volvió a jugar Diego López. Y el portero del Real Madrid volvió a estar sencillamente perfecto en todas y cada una de sus intervenciones. El titular de la página web de Marca me parece muy ajustado a la realidad: "Diego López no da tregua a Iker". A Adán, que es un magnífico portero que jugará muchos partidos en Primera y que tiene un futuro envidiable, le pudo la presión. No es original Antonio. He visto a futbolistas con muchísima más experiencia que él venirse abajo en el estadio Santiago Bernabéu. Pero es que a Diego se la sopla todo lo que sucede a su alrededor, que era mucho y que cada vez es menos. López está apagando el ruido como debe hacerlo un profesional, jugando y, en su caso, parando mucho. Después de diez años Iker tiene un competidor. Será divertido ver en qué acaba todo esto. Será entretenido porque no parece que el potro de Paradela vaya a dejarse caer en la lona tan fácilmente.

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