El penúltimo raulista vivo

Courtois ya conoce a Diego Torres

A Thibaut Courtois ya le han presentado a Diego Torres. Por si Isco o cualquier compañero suyo de vestuario o cualquier empleado del Real Madrid no hubiera hecho previamente los deberes, el argentino ha tomado la iniciativa y ha ido a darle al belga un abrazo en forma de artículo de opinión disfrazado de información, como sucedió la vez que Isco, habitualmente templado, se vió obligado a coger la escopeta dialéctica y en plena rueda de prensa dejó frito al periodista de El País. Pero Torres, y a la vista está, se ha rehecho y ha vuelto nuevamente a la carga tildando a Courtois, que acaba de llegar, de acusica y, ya puestos, colocándole en una comprometidísima situación a ojos de Antonio Conte, que, si al final viene y hace caso a lo dicho presuntamente por el portero, probablemente le hará la cruz.

Courtois ha tenido que salir vía Twitter para desmentir que a él le hayan pedido opinión acerca de Mourinho, Conte o Roberto Martínez y que, por supuesto, no ha hablado de ninguno de ellos ni a favor ni en contra. Además, Courtois ha pedido que El País rectifique y ha amenazado con iniciar acciones legales contra el diario y contra la persona que firma el artículo, el citado Torres. Pero lo cierto es que Courtois está muerto. Yo le creo a él, creo que nadie del Real Madrid le ha preguntado por ningún entrenador y que, por lo tanto, no ha podido hablar mal o bien de ninguno de ellos; para saber que a Courtois no le fue demasiado bien ni con Mou ni con Conte no hay más que irse a Google, lo demás es relleno, un relleno peligroso porque, como dice el propio jugador, afecta negativamente al deportista pero también a la persona.

Pero el artículo de opinión disfrazado de información que firma Diego Torres, que es un antimadridista de manual, no deja sólo en mal lugar a Courtois sino también al Real Madrid. Se ha vendido la idea, y ésta ha calado, de que el vigente campeón europeo y mundial, el club que ha conquistado tres Copas de Europa consecutivas y cuatro en cinco años, es, a diferencia del resto de equipos del mundo, un club sin infraestructura alguna, sin profesionales, pendiente de que el presidente apruebe la última ocurrencia del director general, un club que consulta a los jugadores acerca de qué entrenadores hay que traer y que, dependiendo de si hace sol o si llueve, tira del primero que se encuentre por la calle. De ser eso así, de ser cierto que el Real Madrid es ese desmán que van por ahí retratando, eso lo que hace es hablar muy mal del resto de clubes que, gastando infinitamente más y teniendo profesionales cualificadísimos, ven cómo bajo la carpa del circo del Madrid no hace más que sonar una y otra vez la flauta de la Champions.

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