El penúltimo raulista vivo

Cosas raras

Acabó la primera vuelta de la Liga. Y, si el Barcelona es capaz de repetir sus números actuales, al final de la misma se irá a los 110 puntos y a los 128 goles, 10 puntos y 7 goles más que los sumados la campaña anterior por el vigente campeón de la competición, que no es otro que el Real Madrid. Conviene recordar que las dos primeras Ligas del Madrid de Mourinho fueron prácticamente perfectas: en la primera de ellas, que aún así acabó ganando el Barcelona, sumó 48 puntos en 19 jornadas mientras que en la segunda, que cayó del lado merengue, hizo un punto más, 49, y aunque finalmente la distancia entre primero y segundo acabó siendo de 9 puntos lo cierto es que el Madrid tuvo que ir al Nou Camp a jugarse todas las lentejas. Quiero decir que, aún igualando sus números estratosféricos de las temporadas 2010-2011 y 2011-2012, el equipo blanco habría acabado esta primera vuelta a 7 y 6 puntos respectivamente del Barcelona. De hecho, la primera vuelta culé ha sido tan buena que únicamente el Real Madrid, que está a 18 puntos de la cabeza, ha sido capaz de quitarle dos.

Naturalmente que una racha así y una distancia tan sideral con respecto al Real Madrid no pueden explicarse sólo bajo la óptica estrictamente futbolística. Aquí mismo he hablado varias veces de la actuación de los colegiados, de aquella reunión captada por un colega de Marca que mantuvieron Villar y Rosell en un hotel de Madrid o de las declaraciones de un ex vicepresidente azulgrana de cuyo nombre no quiero acordarme llamando al pan, pan y al vino, vino. Nada de aquello se investigó, por supuesto, aunque quedó reflejado en medios de comunicación y, en el caso del vice de Laporta, fue captado incluso por las cámaras de La Sexta: aquello dio la vuelta a España varias veces para aterrizar después en la papelera. No voy a volver a referirme al famoso informe de Futboleros ni tampoco a la cantidad de puntos que pudiendo caer del lado del Madrid acabaron haciéndolo al final del lado de su rival o a las innumerables decisiones que han beneficiado a los culés. Quien quiera comprender lo tiene fácil...

El otro día Mourinho habló de "cosas raras". Está claro que el portugués se refería al factor arbitral, un componente decisivo en cualquier competición deportiva profesional y que en España desgraciadamente no tiene el nivel de los Cristiano o Messi. El sábado sin ir más lejos el Madrid debió sumar los tres puntos y sólo subió uno a su casillero; y mañana, en la Copa, el encuentro de ida contra el Valencia lo dirigirá el mismo colegiado que no vio la agresión de Navarro, que siguió jugando tan campante aquel partido, a Cristiano, que acabó mareado, con pérdida de visión y seis puntos de sutura. Sólo hay algo que supera la espectacularidad de puntos culés y es el colaboracionismo con el club catalán por parte del estamento arbitral. No son cosas raras, no, sino cosazas, pero ésas parecen no interesarle a nadie.

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