El penúltimo raulista vivo

Cortes de mangas

Pepe Reina, magnífico portero, amigo de sus amigos, buen hijo, buen padre y buen nieto, dijo el otro día que quien pensara que Luis les había hecho un corte de mangas a Juanito y Marchena era un tonto. Pues yo debo de serlo; tengo que ser un tonto de los que hacen historia, lo que siempre se ha conocido como un tonto del bote. Soy, según Reina, un tonto porque no sólo pienso que Luis les hizo un corte de mangas a dos jugadores sino que, además, lo vi con estos dos ojitos que me ha dado Dios. Otra cosa bien distinta es que yo no supiera lo que es un corte de mangas, pero sí lo sé; lo sé perfectamente: De hecho, me han hecho algún corte de mangas y yo también he hecho alguno que otro, sobre todo cuando jugaba (muy mal, por cierto) al fútbol.

Trataré de explicarlo. El corte de mangas, lo que habitualmente se conocía hace tiempo como hacer la peseta y que algunos dieron también en llamar butifarra, consiste en estirar el brazo derecho, si es que uno es diestro, o el izquierdo, en caso de ser zurdo, de tal forma que éste quede estirado y boca arriba. Dirigiendo posteriormente el brazo izquierdo, en caso de ser uno diestro, o el derecho, si es que se trata de un zurdo, hacia el brazo estirado anteriormente, se chocará con vehemencia y rabia infinita la palma de la mano izquierda, para los diestros, o la derecha, para los zurdos, chocándola con fuerza en el centro mismo del brazo y cerrando éste instantáneamente como si uno estuviera tratando de atraparse a sí mismo. Cuanto más sonoro sea el corte de mangas, mucho mayor será la ofensa. Hubo un futbolista del Barcelona que, tras marcarle un gol al Madrid en el estadio Santiago Bernabéu, hizo cuatro o cinco cortes de mangas muy seguidos y muy rapiditos.

Estoy convencido de que cualquier especialista mundial en cortes de mangas a quien decidiéramos consultar llegaría a la conclusión de que lo que el otro día hizo Luis fue eso precisamente, un corte de mangas. Ahora parece que Luis dice que no se puede afirmar estrictamente que él hiciera un corte de mangas puesto que él no lo pensó como tal. ¡Acabáramos! No me preocupa que Luis diga que no hizo lo que evidentemente hizo porque se ha convertido en una tradición que el seleccionador diga o haga una cosa y luego su contraria. Ni tampoco me interesa que haya quien afirme que lo hizo para captar la atención de los periodistas y robarle protagonismo al baloncesto (¡eso sí que sería trágico!). Lo que sí me preocupa es que Reina, un buen tipo, afirme que somos tontos quienes digamos que hizo un corte de mangas. Y me entristecería que todo un portero del Liverpool creyera que así se va a ganar un puesto en la Eurocopa.

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