El penúltimo raulista vivo

Corre que te corre hacia la final de la Liga ACB

Real Madrid y Caja Laboral nos han brindado unas semifinales apasionantes con tres partidos marcados inevitablemente por la falsa polémica arbitral desatada en mala hora por el presidente del Saski Baskonia, ex CD Basconia, ex Caja Álava, ex Taugrés, ex TAU Cerámica. Lo que, según parece, aún no ha sido capaz de digerir Josean Querejeta es lo siguiente: temporada 2004-2005, quinto y definitivo partido por el título en el pabellón Fernando Buesa Arena; el equipo vitoriano llega con una ventaja de cinco puntos (66-61) a falta de 1'08'', y a partir de ahí se produce una cascada de acontecimientos: antideportiva de Herreros sobre Macijauskas, que anota los dos tiros libres (68-61); gritos de "¡Campeones, campeones, campeones!"; falta de Sonko sobre Scola a 50'' del final; el argentino anota uno de los dos tiros libres y coloca a su equipo con una ventaja de 8 puntos (69-61); a falta de 40'', triple de Gelabale, fallo de Scola, canasta de Hamilton (69-66), nueva pérdida de balón, falta de Prigioni sobre Sonko, que anota un tiro libre (69-67), pérdida de balón de Splitter, triple de Herreros (69-70) a falta de 6'' y tapón de Fotsis sobre Calderón. No hacía falta, pues, la pimienta de Querejeta.

Sigo en mis trece: de no haberse producido un lamentable arbitraje después de unas aún más lamentables declaraciones del jefe del Saski Baskonia es muy probable que la eliminatoria no hubiera llegado al quinto partido. Pensando en el futuro y si pretende ser una competición seria y con un mínimo de prestigio internacional, la ACB debiera extraer alguna conclusión de esta lamentable experiencia y habilitar instrumentos que castiguen este tipo de acciones que colocan inevitablemente a los árbitros a los pies de los caballos. Querejeta, yo creo que porque lleva siete años con aquella espina clavada, así lo quiso e inyectó una dosis de presión añadida que resultaba totalmente innecesaria. A excepción de Lampe, los jugadores han mostrado más cordura que los directivos. Pero, como dicen los americanos, esa es una jugada pasada.

Ya se puede decir que, a falta del play-off final contra el Fútbol Club Barcelona que podría redondearla con una guinda, la temporada del Real Madrid de Laso ha sido brillante. Pablo ha apostado como entrenador por el baloncesto que él mismo practicaba como jugador, muy dinámico y electrizante, un juego del gusto del espectador. Con Llull y Rodríguez se puede (y se debe) correr, y eso es lo que hace el Real Madrid cuando no se lo impiden sus rivales. Lo bueno del Real (y ayer mismo pudo comprobarse cuando, a falta de tres minutos y con 8 puntos de ventaja, siguió jugando a toda mecha) es que está dispuesto a morir con sus propias ideas, las mismas que le han dado la Copa en "territorio comanche" y ante el mismísimo Barcelona y le han llevado de nuevo a una final de la ACB. Una final, insisto, justa y que debió llegar antes. Una final merecida y falsamante empañada por las atrabiliarias palabras de Querejeta. Espero que reflexione al respecto. O, en caso contrario, espero que le reflexionen a la fuerza.

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