El penúltimo raulista vivo

Cornudo en San Mamés, apaleado en los despachos

Tras cornudo, el Real Madrid ha salido apaleado tanto de Apelación como de Competición, comités ambos al servicio del presidente de la federación española de fútbol, el inefable Angel María Villar Llona. Ayza, claro, mintió. Mintió al decir que él había expulsado a Cristiano por su rifirrafe con Iturraspe cuando poco antes había confesado a sus más allegados que lo había hecho por su enfrentamiento con Gurpegui. Y luego volvió a sentenciar al futbolista portugués del Real Madrid cuando afirmó sin lugar a dudas en el acta que el gesto de llevarse la mano a la cara iba dirigido al cuarto árbitro cuando Cuatro demostró ante toda España que el cuarto árbitro estaba de espaldas y que, por lo tanto, Cristiano no podía en modo alguno estar dirigiéndose a alguien que no le miraba.

Competición apoyó la mentira del árbitro y Apelación acaba de ratificar solidariamente la trola de Competición. Y ahora al Madrid le queda el Español de Disciplina Deportiva, un comité que desaparecerá el 21 de enero y que anda a la gresca con la Secretaría de Estado para el Deporte. Si el Madrid recurre, suena la flauta travesera y el Comité número 3 decide llevarle la contraria al número 1 y al número 2, a Cristiano podrían incluso obligarle a cumplir los dos partidos de sanción restantes más adelante pudiendo llegar a coincidir con el derbi liguero del estadio Vicente Calderón. Yo, observando el maltrato al que están sometiendo al equipo merengue, me pensaría muy mucho pedir auxilio. Mejor no meneallo.

Está bien que el Real Madrid se plantee de cara al futuro sustituir un sistema de designación arbitral que está profundamente viciado. El que el club blanco no pueda contar durante tres partidos con el futbolista mejor pagado del mundo es debido a que a alguien se le ocurrió que sería una idea genial regalarle a un colegiado que a buen seguro descenderá cuando finalice la actual temporada y que ya estuvo a puntito de bajar las dos anteriores el partido clave de San Mamés. Ayza es malo, sí, y mentiroso, también, pero quien le designó es más malo y más mentiroso que el propio árbitro de la contienda. Hace bien el Madrid en querer cambiar... pero el objetivo debe ser más ambicioso. A quien hay que sustituir cuanto antes es a Villar. Villar es la abeja reina, el yin y el yang de esta lenta molienda merengue, el principio y el fin del aplastamiento blanco. Primero, la cabeza de Villar y de sus adláteres. Y luego todo lo demás.

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