El penúltimo raulista vivo

Contracultural Beckenbauer, cínico Martino

Cómo haya llegado Gerardo Martino a la conclusión de que los mismos que critican a Guardiola desearán que la selección pierda sus partidos en el próximo Mundial de Brasil es algo que únicamente podrá explicar él. Pero ya puede darse prisa si quiere sacarnos de dudas porque, ahora sí que sí, le quedan dos telediarios. El Tata se irá de España sin haberse enterado de nada. Bueno, de algo sí se habrá enterado cuando tome asiento en su vuelo de Aerolíneas Argentinas: para estar a partir un piñón con la afición culé se hace imprescindible que en tu ecuación aparezca siempre una crítica hacia el Real Madrid. El argumento del entrenador del Barça es falaz, tanto como sacudir demagógicamente al club blanco por gastarse 91 millones en Bale y obviar que su propia directiva ha troceado presuntamente el contrato de Neymar y que su fichaje se disparará más allá de los 100 millones.

De absurdo, el comentario se cae por sí solo sin que nadie haga nada por echarlo abajo. Maradona, por ejemplo, fue extraordinariamente crítico con Batista: ¿Acaso quería el Pelusa que Argentina perdiera en su cita mundialista?... A mí me aburre soberanamente el fútbol que practica el Barça y muchas veces también el de España: ¿Soy un mal español por ello?... Martino debe ser uno de esos hombres despistados a los que distrae el vuelo de una mosca porque su relato de lo sucedido es justamente al revés: no se ensalza ahora el fútbol de este Real Madrid para criticar al técnico del Bayern tratando de sepultar el estilo de "juego corto y asociativo" sino que durante un lustro se ha instalado en el inconsciente colectivo la idea de que el fútbol bueno, el único fútbol, el fútbol estético y hasta ético, el único fútbol legal era aquel que practicaba el Barcelona mientras que los demás estaban fuera de la ley.

El 0-4 de marras está a puntito de provocar una guerra civil en el todopoderoso y aparentemente inquebrantable Bayern de Múnich. Si no fuera porque me consta que Jupp Heynckes es todo un caballero, incapaz desde luego de hacerle la cama a nadie, diría que el ex debe estar diviritiéndose un rato largo con el espectáculo. Rummenigge, el de los árboles que iban a arder, acaba de decir que el trato que se ha dado a Pep "es para vomitar". El director general del club bávaro ha hecho estas declaraciones justo después de que Franz Beckenbaeur, que es el presidente honorífico, insistiera en que los jugadores soban el balón a un metro de la portería. Pero, ¿qué va a saber al fin y al cabo el contracultural Beckenbauer acerca del Bayern de Múnich si sólo ganó cuatro Ligas, cuatro Copas, tres Copas de Europa, una Recopa y una Copa Intercontinental vistiendo esa camiseta? Nada, nada, hay que hacerle caso al Pep.

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