El penúltimo raulista vivo

Concordia es un nombre de plaza

Concordia es el nombre de una plaza de París que está muy cerca de los Campos Elíseos. Y el de la tía de un amigo mío del colegio, la tía Concordia, que preparaba unos bocadillos de boquerones que estaban de muerte. Pero entre el Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona no podrá existir jamás una relación de concordia, que es lo que se ha lanzado a pedir como un poseso Joan Laporta. El presidente del Barça ha tardado exactamente veinticuatro horas en morder el anzuelo que le lanzó el jueves por la mañana Florentino Pérez. Todos tenemos en la cabeza el caso de Luis Figo y el sufrimiento que conllevó para Joan Gaspart, ridiculizado ante su propia masa social, y el desengaño que se llevaron los socios culés, que ahora reniegan cuando pueden del portugués, pero no conviene olvidar que Laporta también tuvo su propia experiencia traumática con Florentino cuando éste le birló a Beckham. Y en vivo y en directo además.
 
De hecho le perdonó literalmente la vida cuando, después de haberse tirado toda la campaña prometiendo que el inglés sería la cabeza de su nuevo proyecto deportivo, en la primera entrevista que le hicieron en TV3, contactaron también con F.P. para que le felicitara y le deseara falsamente mucha suerte. Laporta sabía que Florentino tenía atado a Beckham, y Florentino tuvo el seny de no hundirle en la misera en su primera intervención importante ante las cámaras de televisión como nuevo presidente del club catalán. Florentino no dijo el jueves que entre sus planes estuviera el de "tocar" a algún jugador del Barcelona, lo único que dijo es que él no recordaba la existencia de ningún pacto de no agresión entre ambos clubes. Laporta dice que los jugadores del Barcelona están comprometidos con el club. Menuda boutade. Los jugadores del Barcelona están comprometidos con el Barcelona mediante un contrato, del mismo modo que los jugadores del Sevilla están comprometidos con el Sevilla y los del Numancia con el Numancia. Para eso precisamente se incluyen las cláusulas.

¿Para qué incluir una cláusula de rescisión de 150 millones de euros en el contrato de Iniesta, por poner sólo un ejemplo, cuando, según Laporta, el jugador está comprometido con el Barcelona? Iniesta podría sentirse ofendido y llegar a pensar que Laporta no se fía del todo de su compromiso azulgrana y que por eso le coloca en el contrato una cláusula con tantos ceros. Si el compromiso de Messi, que es el otro jugador de los 150 millones, fuera inviolable y eterno, como el amor entre Romeo y Julieta, habría bastado con 1 euro como cláusula de rescisión, ¿o no?... En su rueda de prensa del jueves, Florentino Pérez no habló ni un segundo del Barcelona salvo para alabar su juego espectacular y felicitarle por una temporada excepcional, y sin embargo Laporta, con muy malos modos, advierte, avisa, aconseja... Florentino Pérez también tiene su corazoncito y la simple insinuación de que él podría ir a por uno de los cracks del Barcelona resulta incómoda. Porque, además, como tan acertadamente acaba de señalar Laporta, los jugadores del Barça están comprometidos con el club por siempre jamás.
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