El penúltimo raulista vivo

Con Plaza, directos a la NBA

Que me perdone el señor Joan Plaza si le ofendo, o que no me perdone si él no quiere, pero, en principio, el cambio parece suicida: Bozidar Maljikovic, uno de los entrenadores más prestigiosos y efectivos de Europa, por su ayudante. Y, aunque sea el "hermano pobre" del club, al entrenador de la primera plantilla del Real Madrid de baloncesto hay que exigirle exactamente los mismos requisitos que al de la primera plantilla de fútbol. Ha de ser un técnico de caché internacional, que haya demostrado en anteriores equipos que su sistema de trabajo funciona, ha que tener una imagen consolidada y debe conocer lo que representa dirigir al Real Madrid y cómo funciona por dentro un club tan complejo como el merengue.

Por si no fuera suficiente con mis comentarios en la Cadena COPE y mis artículos en Libertad Digital, reitero aquí otra vez, para despejar cualquier duda al respecto, que Fabio Capello no me gusta ni un pelo. Pero eso no me impide reconocer que el italiano es un entrenador con caché internacional que ha demostrado antes de venir al Madrid que su sistema de trabajo funciona. A mí el fútbol que preconiza Capello no me gusta, lo que no le impide reunir todas y cada una de las características necesarias para dirigir un vestuario con tantas aristas como el merengue. Carlos Queiroz no reunía esas características. Vanderlei Luxemburgo tampoco. El señor Plaza, menos aún. Por eso decía ayer que Joan Plaza era el Queiroz de la sección de baloncesto.

Pongamos las cosas en su sitio. El propio Plaza se ha dado cuenta de que es una solución de emergencia, el "puro" de una pantagruélica comida en la que ha habido entrantes, primer plato, segundo plato, postres variados, pastas, café y varias copas. De entrada, Martín y Herreros han demostrado su inutilidad a la hora de conseguir que un entrenador de prestigio aceptara la oferta del Real Madrid. ¿Por qué lo ha hecho Plaza? Porque, según él mismo ha declarado, "tiene hambre". Como Queiroz. Y Luxemburgo. Y Floro en su día. Ellos también llevaban treinta años preparándose. Ellos también se sorprendieron cuando, al otro lado del teléfono, una voz les dijo: "Llamamos del Real Madrid". Todos ellos se dieron el batacazo. O, para ser exacto, se lo pegó el club. Le deseo a Plaza toda la suerte del mundo. El dice que ha trabajado mucho para llegar a este momento. Pero el trabajo, querido Joan, no es suficiente. Como en la legión el valor, aquí el trabajo se supone. En el Real Madrid tienes que trabajar, sí, pero también tienes que ganar títulos. Maljkovic ganó una Liga y le echaron a la calle. Parece que caía mal. Imagínate cómo está el patio.
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