El penúltimo raulista vivo

Con Piqué... ni a la esquina de la Davis

Anoche se produjo en El Chiringuito una discusión acerca de las palabras del secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, en la presentación de la Copa Davis en la Caja Mágica de Madrid. A Ortega le preguntaron si iba a saludar a Gerard Piqué, y éste respondió que a él no le gustaba nada un jugador que había despreciado a España y a los españoles y que había abogado por la división, y que si venía a saludarle lo haría pero que no iba a ir detrás suyo a darle la mano. Mi compañera (y amiga) Carme Barceló dijo en el programa que Ortega Smith mentía y que Piqué jamás había despreciado a España y que, bien al contrario, lo había dado todo por la selección y que, por lo tanto, el secretario general de Vox mentía. O sea, Carme dijo que Piqué no, no y no, y yo traté de hacerle ver que Piqué sí, sí y sí. Gerard Piqué sí promocionó con su presencia y avaló públicamente un referéndum declarado ilegal por el Tribunal Constitucional, un referéndum en el que se consultaba ficticiamente por la independencia unilateral de una parte de la nación española, en este caso Cataluña. Gerard Piqué sí dijo que en España había presos políticos, alimentando la teoría conspiranoica de que aquí se encierra en la cárcel a la gente por sus ideas y no por saltarse la ley, la Constitución y el estado de de Derecho a la torera; aquí no hay presos políticos, no, hay políticos a los que encerraron en la cárcel por delinquir, del mismo modo que entraron en la cárcel políticos del PSOE o del PP por el mismo motivo.

Piqué sí tuiteó desde dentro de la concentración de la selección nacional contra los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y lo hizo también contra la persona que por aquel entonces ocupaba la vicepresidencia política del Gobierno, Soraya Sáenz de Santantamaría. Si a Santamaría podía responsabilizársele de algo algo era justamente de haberse mostrado excesivamente laxa, demasiado floja con los independentistas. Todo esto que sí hizo Piqué, y por lo que el secretario general de Vox le dijo a mi compañero Marcos Benito que no iría corriendo a darle la mano, y que Carme decía que no había hecho, lo hizo, por cierto, al mismo tiempo que defendía la camiseta de la selección nacional, porque no es en absoluto incompatible ser un buen profesional del ramo futbolístico y mostrarse equidistante entre quienes defienden la ley y quienes pretenden sortearla.

Lo que yo dije es que Javier Ortega Smith estaba bastante más cerca de la verdad que Piqué y lo que digo ahora es que cualquiera en su lugar, cualquiera, habría dicho lo mismo. O al menos lo habría dicho cualquiera que ame a España. Porque Piqué promovió con su presencia un referéndum de mentira declarado ilegal por el Tribunal Constitucional, Piqué habló de que en España, que es una de las democracias más consolidadas del mundo, se juzga y se mete en prisión a la gente por sus ideas y Piqué criticó la acción de la Policía Nacional mientras jugaba para la selección, de un modo muy similar a como nos tomaron el pelo antes que él otros enemigos declarados de España como Guardiola o Xavi, que también fueron internacionales. Así que de esta gran paradoja que supone que un deportista de élite pueda aprovecharse del paraguas deportivo español y, luego, atacar al Reino de España, podríamos sacar una conclusión, la de que es posible que debiéramos legislar en el futuro para impedir que un futbolista, un jugador de baloncesto o un karateca, por poner sólo tres ejemplos, se rieran de nosotros en nuestra cara. Así que Ortega Smith, que acierta y se equivoca como todo hijo de vecino, pero que se equivoca bastante menos, por ejemplo, que Pablo Iglesias, acertó al decir lo que dijo. Bien, Javier, bien. Con Piqué... ni a la esquina de la Davis.

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