El penúltimo raulista vivo

Como Sansón

El partido de anoche es muy fácil de explicar: el Real Madrid tenía un plan que funcionó más o menos bien durante 45 minutos y que se desplomó literalmente en los otros 45. El Barcelona volvió a ser superior una vez más, y ya van muchas, y algunos futbolistas, y aquí hago una especialísima mención de Pepe, perdieron la cabeza y mostraron la cara más fea del fútbol. Supongo que Mourinho, o alguien con ascendente en el club, hablarán con el defensa portugués, que está marcado y a quien, por muchas obras de beneficencia que haga en el futuro, se acusará de asesino, criminal, loco o terrorista, dependiendo del día; Pepe y quien le alinee deberán ser conscientes de la (otra) cruz que les tocará arrastrar por todos y cada uno de los campos de España. Van a por el Madrid, eso está claro, y la verdad es que las actitudes de Pepe no ayudan.

El partido de anoche, como decía, se explica sencillamente gracias a la superioridad culé: el Barcelona fue mejor y hay que felicitarle por ello. Pero la explicación de la cacería de todo lo que huela a merengue es más compleja y no creo que se pueda ventilar en uno, dos o tres artículos de opinión. Javier Arconada me sugiere en twitter el término "cordón sanitario", utilizado recientemente para la cosa política, y a mí me parece muy acertado; efectivamente, alrededor del Real Madrid, sus jugadores, presidente, entrenador y aficionados, se está intentando establecer una especie de "cordón sanitario". No creo que al club se le esté pasando factura por Mourinho, Cristiano o eso que llaman despectivamente el "clan de los portugueses" sino por sus (muchísimos) años de dominio total y absoluto en el fútbol español y mundial: ese escozor contenido explota ahora gracias al buen fútbol del Barcelona.

David Gistau, periodista y madridista, lo explicaba ayer mucho mejor de lo que yo pueda hacerlo hoy: "El Madrid, ya lo he dicho, representa en un plano dialéctico la Resistencia. Volveré al matiz crítico cuando no haya una hegemonía intelectual conspirando contra él". Aunque parezca mentira y pueda resultar paradójico, el Real Madrid está ahora mismo, para solaz de sus múltiples archienemigos, como Sansón con el pelo recién cortado, y hay mucho pigmeo y mucho cobarde que trata de sacar partido en estos momentos de debilidad. Que los socios y aficionados madridistas tengan la templanza y tranquilidad necesarias para darse cuenta de la dimensión real (que no es, por supuesto, la derrota de ayer) de esta amplísima operación de acoso y derribo, ya es un problema suyo que servidor no puede solucionar. Pero yo resistiré.

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