El penúltimo raulista vivo

Como Potito Starace

El mismo Real Madrid que jugaba con todos sus rivales como si fueran simples amateurs y ganaba los partidos al más puro estilo del implacable Roger Federer, los pierde ahora como Potito Starace, desquiciado y queriendo estrellarle a alguien la raqueta en la cabeza. El tenis es así: te acuestas soñando con el Grand Slam, pensando que eres el nuevo Rod Laver, creyendo que vas a hacer historia, y te levantas convertido en Byung Kook Kang, el número 1110 del ranking de la ATP. Schuster, que cada día que pasa sentado en ese banquillo tiene menos amigos y más gente con ganas de afeitarle el bigote, se habrá levantado hoy con una resaca similar a la de Gregorio Samsa, empapado en sudor, incrédulo aún tras la jugada de auténticos pardillos que les costó el gol del Getafe y que les sitúa a sólo dos puntitos del Barça, otro empate técnico.

El mayor enemigo del Real Madrid sigue siendo él mismo, pero hay gente muy poderosa que quiere hacer tambalear al equipo merengue. Anoche recibí el SMS de un madridista que me advertía acerca de la sospechosa cercanía entre las optimistas manifestaciones de Ramón Calderón, a quien hubo que frenar porque quería irse ya a La Cibeles, y la negativa racha iniciada por su equipo. Habla Calderón y sube el IPC y tiembla el Banco Mundial. Solbes y Pizarro, Pizarro y Solbes, harían bien en taparle la boca al presidente del Real y ya verían cómo se desplomaba al instante el precio de la leche y de la fruta, y hasta del crudo. Y hablando precisamente de crudos, Mijatovic, Mister Tragaderas, lo tuvo ciertamente crudo para revestir de cierta verosimilitud a su opinión sobre la jugada de marras protagonizada por los futbolistas del Getafe. La suya sí que es una imaginación prodigiosa y no la de Franz Kafka.
 
Según el director deportivo, el árbitro se equivocó al consentir el contragolpe getafense porque... ¡sus jugadores estaban celebrando un gol que no había sido gol! Desde que despidió a Fabio Capello por teléfono, Mijatovic no levanta cabeza. La Liga estaba muerta y enterrada pero los jugadores del Real Madrid se han emepeñado en resucitarla. La pillería de Belenguer no se entrena, aunque habla bien a las claras de una falta de concentración ciertamente preocupante. Debe ser que al final caló aquella nefasta comparación que hizo Schuster entre su plantilla y el tenis de Federer. Ahora, para volver a incrementar una distancia pírrica, el Real vuelve a depender, otra vez, del Atleti. Los rojiblancos reciben el sábado al Barcelona y el Madrid visita al Recre. Y a Federer que le dejen quietecito en el Salón de la Fama.
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