El penúltimo raulista vivo

Como diría Segismundo

Hay quien, inocente de él, pretende encontrar en una de las respuestas de Ramón Calderón a Real Madrid Televisión –en concreto aquella en la que afirma que "hasta final de temporada, al menos, no va a haber nuevas elecciones"– el tímido anuncio de un nuevo proceso electoral a la finalización de la actual temporada. Aunque pueda parecer una locura, yo, ahora mismo, sólo veo una posibilidad de que Calderón convoque elecciones, y ésta sería que el equipo ganara algo, la Liga o la Champions. Volvería a presentarse, claro, pero esta vez con un título bajo el bolsillo. Como se me antoja remota la posibilidad de que, jugando tal y como lo está haciendo, el equipo logre algo; veo igual de lejana la posibilidad de que esa frase suelta ("hasta final de temporada, al menos, no va a haber nuevas elecciones") quiera decir lo que algunos ingenuos creen haber entendido.

Decía otro Calderón, Pedro en este caso, uno de los grandes dramaturgos de nuestro Siglo de Oro, que vencer y perdonar era vencer dos veces. De sus declaraciones de ayer deduzco que el Calderón palentino ha leído al Calderón de Madrid y que, por otro lado, se siente realmente vencedor tras la decisión de la juez; a través de su perdón a los malos periodistas pretende obtener una doble victoria, la judicial y la moral. En lo que a mí atañe, tampoco me resulta nada difícil pedir perdón o perdonar cuantas veces sean necesarias, pero harían bien quienes rodean y equivocan a Ramón Calderón en alejar cuanto antes de este debate la demagogia barata. Efectivamente, como dice don Ramón, hay periodistas buenos y malos, pero creo que hasta en eso tenemos opiniones diferentes. Yo creo que los buenos periodistas son los que, con datos en la mano, cuentan a sus oyentes y lectores todo lo que saben, mientras que los malos son aquellos que eligen mirar hacia otro lado con tal de llevarse lo mejor posible con el poder establecido.

Y mientras Calderón nos tiende a todos la mano, a la oposición, a los periodistas malos y a los socios que votaron legalmente y que ahora podrían exigir responsabilidades al club por impedirles ejercitar su derecho, aprovecho para recomendar desde aquí la lectura de un magnífico artículo que José María Stampa firmó ayer en El Mundo. ¿Exigir Ramón Calderón el pago de las costas del juicio al Real Madrid? ¿Ordenar Calderón que impugne dichos honorarios, o exigirá que se satisfagan aunque sea él mismo beneficiario? ¿Apelará la sentencia?... Si lo hace, el club pleiteará contra su presidente; si no lo hace, no dejará satisfechos a los socios que votaron por correo. Podría darse el caso de que Calderón se apelara a sí mismo. Por cierto que, a lo largo de la entrevista de ayer, le preguntan a Calderón lo siguiente: "Hay gente que ha criticado al club y a su propia persona porque usted había aprobado esos estatutos estando en la junta directiva anterior". Respuesta: "Una demanda es una petición a un juzgado para que se pronuncie sobre una cuestión en la que hay controversia. Lo hice como candidato y lo hice contra la junta electoral". Como diría Segismundo, "cada vez que te veo, nueva admiración me das".

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