El penúltimo raulista vivo

Coentrao, Silva y León

Está claro que es mejor caer en gracia que ser gracioso. Pese a que el jugador jamás ha dicho que el Real Madrid se haya puesto en contacto con él, el "caso Coentrao" ha sido puesto como ejemplo de lo rematadamente mal que se siguen haciendo las cosas en el club blanco. Mentira: José Mourinho, que es quien manda, ha dejado bien claro que, cuando a él le interese un futbolista, el trayecto correcto ha de ser siempre el mismo: ponerse primero en contacto con el club y, una vez arregladas las cosas, hablar con el afectado. El Benfica, que es el propietario de Coentrao, expedientó al chico por decir que quería marcharse de Portugal y que su sueño era jugar en el Real Madrid; al fondo y a la derecha de la actitud de Luis Filipe Vieira, que es el presidente del club portugués, se encuentra la lógica ambición de tratar de sacarle un ojo de la cara a Florentino Pérez. Insisto: Coentrao jamás ha dicho que el Madrid haya contactado directamente con él.

Otro defensa, Thiago Silva, que apareció el otro día en la televisión reconociendo públicamente y sin ambages que ya había hablado con el Fútbol Club Barcelona, renovó hace poco su contrato con el Milan hasta el 30 de junio de 2016; y, a pesar de esta confesión de parte, a nadie se le ha ocurrido zumbar al club catalán o a Andoni Zubizarreta, su director deportivo, por hacer las cosas muy mal. Y a nadie del Milan se le ha pasado por la cabeza filtrar a la prensa (porque otra cosa bien distinta es acabar haciéndolo) que se estaba pensando en denunciar al Barça ante la FIFA. Para hablar con Silva, que finalizaba contrato en 2014 y llegó a un acuerdo para ampliarlo dos años más, el Barcelona tendría que haber esperado al menos hasta diciembre de 2013 y, según el chaval, no lo hizo. No pasa nada.

También se ha sabido que un intermediario le ofreció hace una semana la posibilidad de fichar a Pedro León... ¡al Barcelona!... Se insiste mucho en que fue un intermediario y no el agente del jugador, aunque es imposible que Pedro Pastor y el propio jugador no estuvieran al tanto de la operación de acercamiento al eterno rival madridista. Así que la trayectoria aquí de León, que tenía un 0,0001% de posibilidades de seguir en el Real, quedará indeleblemente marcada por dos acontecimientos puntuales: la reunión con Míchel al principio y el flirteo con el Barça al final. Zubizarreta, por cierto, declinó el ofrecimiento. Sólo diré tres cosas: la primera es que Pedro es un magnífico futbolista; la segunda es que haría bien en rodearse de gente que le aconseje mejor; y la tercera es que ahora entiendo a Mourinho.

A continuación