El penúltimo raulista vivo

Cita con la historia

Lo bueno y lo malo del fútbol es que el debate acaba tornándose en una cuestión estrictamente personal. Es bueno porque denota pasión, que es justamente el componente clave de su éxito, y también es malo porque acaba por atrincherarnos tanto a unos como a otros. Pongamos por caso el mayor éxito de la selección española, que acaba de producirse hace unas horas, consistente en encadenar por primera vez en la historia una Eurocopa, un Mundial y una Eurocopa, convirtiéndose así en el primer equipo en conseguirlo. Acabo de llegar de Futboleros y un día que se suponía que debía ser de felicidad se ha convertido en una suerte de vendetta entre periodistas; la cosa no pasaría a mayores si no fuera porque el 90% de los SMS de los espectadores no estaba tampoco dedicado a felicitar a Del Bosque o a sus jugadores sino a acordarse de Cristiano Ronaldo, de Raúl González Blanco o de quienes hemos osado decir que el fútbol nos gusta más con un 9 o que, en ocasiones, el juego de España nos ha aburrido. Y eso sin que los "hombres de negro" hayan aterrizado aún en Barajas.

Sobre la final en sí hay más bien poco que decir: España fue insultantemente superior a Italia, llegó incluso a zarandearla futbolísticamente hablando y Del Bosque se tomó oportuna revancha del partido del debut. Sencillamente no hubo final y desde el 2-0 (me atrevería a decir incluso que desde el gol de Silva) se vio claramente que, si quería, el equipo de Prandelli, que el día del 1-1 nos sorprendió a todos con un planteamiento táctico muy atrevido, no podía ni con su alma. La verticalidad de la que España había carecido en otras ocasiones hizo acto de presencia desde el primer minuto de juego y, con un Xavi realmente espectacular que siempre encontraba un socio con el que aliarse, la selección protagonizó sin duda su mejor partido en el momento más importante del campeonato.

España no ha tenido una Eurocopa fácil. Tal y como dijo Casillas, que al valor intrínseco que tiene como portero y capitán del equipo nacional añade siempre un IVA de sensatez y equilibrio, el listón está cada día que pasa un poquitín más alto y no es lo mismo llevar desde 1964 sin ganar nada que haber conquistado ya dos Eurocopas y un Mundial entre 2008 y 2012; a estos jugadores y a este seleccionador se les exigirá en el Mundial de Brasil de dentro de dos años que acrediten buen juego desde el primer día y, por supuesto, que se traigan el título para casa. Otra cosa más: yo no creo que para hablar bien de Iniesta, Ramos o Torres sea necesario faltar al respeto a Cardeñosa, Rubén Cano o Arconada, que también se partieron el pecho por España. Estos éxitos también son suyos. Me gustaría creer que en los próximos días el debate girará alrededor del fútbol y tendrá un nivel más o menos aceptable, pero lo dudo mucho. No creo que la troika llegue dispuesta a hacer prisioneros. Será (o es ya, no lo sé) una pena porque el momento es histórico: España ha aceptado el pulso y lo ha ganado y entre todos deberíamos poder saborearlo en paz. 

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