El penúltimo raulista vivo

Ciento ochenta y cuatro kilos de puro egoísmo

Benzema, que de nuevo fue suplente aunque ya se ha comprado casa en Madrid y empieza a parlotear un poco el español, marcó el tercero de su equipo y todos fueron a abrazarse con él; todos salvo Casillas, creo, y Ronaldo, que acababa de lanzar rematadamente mal el penalti que precedió al rechazo de Alves, el mejor del Almería junto a Crusat, y que dio precisamente origen al gol del francés que tranquilizaba un poco las cosas en el estadio Santiago Bernabéu. Es la primera vez que presenciamos esa imagen de Cristiano desde que fichó por el Real, pero en el Manchester pudimos verla varias veces. ¿Por qué Ronaldo no celebró el gol de Benzema?... Esa me la sé: porque él acababa de fallar un penalti. Aún así, ¿no tendría que haberse alegrado por el bien general del equipo?... Esa también me la sé: sí. ¿Y por qué no lo hizo?... Sé la respuesta correcta: porque es un egoísta.

Más preguntas: ¿se puede ganar la Bota de Oro, el Onze de Oro y el FIFA World Player, además de un montón de títulos con el Manchester United, sin ser un soberano, absoluto y total egoísta?... Hoy voy a sacar matrícula de honor porque esta también me la sé: por supuesto que no. ¿Es posible ser el futbolista mejor pagado del mundo sin ser un egoísta de tomo y lomo?... Voy a por el doctorado cum laude: claro que no. ¿Por qué se alegró entonces tanto Ronaldo tras el gol marcado por Ramos?... Fácil: porque el pase lo dio él. Desde que Florentino Pérez decidiera un buen día pagar por él cerca de 100 millones de euros, Cristiano Ronaldo salta siempre al campo con 184 kilos de peso, 50 en un bolsillo, otros 50 en otro y los 84 suyos. Mientras que para cualquier delantero del mundo resulta esencial marcar goles, para Ronaldo es una cuestión de vida o muerte. Y ayer, cuando falló el penalti, se murió un poco pese a que Benzema redondeara la faena.

Cuanto antes se acostumbren los socios y aficionados madridistas al carácter de su nueva estrella tanto mejor. Es la pescadilla que se muerde la cola: Cristiano Ronaldo es uno de los dos mejores futbolistas del mundo porque es un egoísta y necesita seguir siendo un egoísta para conservar su sitio. Puede que Leo Messi, que ya tiene su Balón de Oro, disimule o se lo trague todo, pero el Madrid no contrató a Messi sino a Ronaldo. El caso es que cuando el egoísta salta a un terreno de juego con sus 184 kilos de peso a cuestas siempre ocurre algo, y a veces no todo lo que ocurre es precisamente bueno. Ayer, sin ir más lejos, después de dar el primer gol, fallar un penalti y acabar sentenciando con el cuarto, se quitó la camiseta para mostrarnos a todos la "tableta" y le pegó una patada a Ortiz delante del árbitro. Es verdad, el Real Madrid ha fichado a un egoísta. Pero es un egoísta muy bueno.
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