El penúltimo raulista vivo

Chispea pero no llueve

Era tal la superioridad física, mental y futbolística de España que Islandia claudicó en el mismo túnel de vestuarios, cinco minutos antes de que sonaran los himnos nacionales. Porque España no ganó a Islandia, no, la asedió, la acorraló, la mató de hambre y de sed. España rindió a Islandia como Julio César rindió Alesia, encerrándola con un doble anillo fortificado y tras cavar un foso vertical de 6 metros de anchura al pie de la portería de Arason, convertido en auténtico héroe nacional del país del bacalao. Antes del gol del dulce Iniesta, la selección nacional remató 30 veces a portería, colgó 74 balones al área y tuvo el 76 por ciento de la posesión de la pelota. Sólo de escribirlo me agoto.

Al igual que les sucediera a los galos hace aproximadamente 2059 años, los islandeses cedieron por puro y simple hartazgo. Lo de Mallorca fue un partido de fútbol porque jugaron once contra once, hubo un árbitro y dos auxiliares y se emplearon para el evento las reglas de la FIFA, de igual forma que lo de Whitaker y Poli fue un combate de boxeo porque ambos se subieron a un ring. Pero no creo que Sweet Pea, infinitamente superior, fuera luego sacando pecho por ahí después de haberle hecho la cirugía estética al potro de Vallecas.

La deducción lógica extraída por Luis es que ya llueve menos. Para él, por supuesto que sí. El hombre que accedió al puesto de seleccionador con ánimo renovador, hablando de grandes sentadas y de levantadas aún mayores, de reflexión, de debates nacionales, del yin y del yang, se muestra enormemente satisfecho después de haber vencido por 1-0 a la selección clasificada en el puesto número 86 del ranking mundial. España es ahora mismo tercera de un Grupo de clasificación en el que están también Irlanda, Suecia, Dianamarca, la susodicha Islandia, "Lichichi" y Letonia, la temible Letonia de Kolinko y Kacanovs.

Pero seamos optimistas. "El fútbol está así", me decía anoche Quique Guasch. ¿Y cómo está el fútbol?, me pregunto yo. Las Eurocopas, excepción hecha de Portugal 2004, las ganan siempre los mismos, igual que los Mundiales. Arriba están los de siempre y abajo los de toda la vida. Y nosotros, que estábamos en la entreplanta, nos hemos metido por méritos propios en el sótano del fútbol internacional. Saquemos la botella de champán. Celebrémoslo como es debido. Cayó Islandia. Ahora vamos a por la pérfida Letonia. Chispea pero no llueve.

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