El penúltimo raulista vivo

Chip de entrenador de equipo pequeño

Bernd Schuster va de melonada en melonada y tira porque le toca. Si ya me parece de mediocres echarle la culpa de la derrota de su equipo (que hasta hace nada jugaba como Roger Federer) ante el Sevilla (que debe hacerlo como David Nalbandian) a la actuación del árbitro, el hecho de revolver en su cartera para cotejar el DNI y así poder justificar después que, puesto que Alfonso Javier Álvarez Izquierdo es catalán, le tiene ojeriza al Real Madrid, resulta pueril, por un lado, y absolutamente dramático por el otro. Y como no tengo el cuerpo para muchas jotas, bailaré sólo una, aquella que me pilla cronológicamente más cerca, la que dice "en que suena una rondalla yo recobro la memoria; me acuerdo que ande hi nacido es una cuna que de gloria".

El 16 de septiembre, de esto hace tan sólo cuarenta y nueve días con sus respectivas cuarenta y nueve noches, los futbolistas del Almería, club humilde y recién ascendido a Primera División, se fueron del estadio Santiago Bernabéu echando las muelas contra la actuación de un árbitro que, según ellos, les había perjudicado notablemente en sus intereses deportivos. Algo de eso hubo, la verdad sea dicha, porque el colegiado le anuló por fuera de juego un gol absolutamente legal a Uche cuando el marcador era de 1-0, y luego expulsó a Crusat en una jugada muy polémica. Por cierto que el árbitro de aquel partido, que concluyó con la victoria del equipo de Schuster por 3 goles a 1, no era otro que el catalán Alfonso Javier Álvarez Izquierdo, a quien a partir de ahora, y para abreviar, llamaremos por sus siglas: AJAI.

El problema de AJAI no es el lugar en el que nació, no, sino que es un árbitro muy malo. Aprovechando el cuento chino de las cuotas, este Izquierdo promocionó el día que Moreno Delgado, también del Colegio Catalán por si quiere saberlo Schuster, bajó a Segunda porque también era muy malo. En menos de dos años, AJAI ya ha reunido un nutrido historial de anécdotas, como aquella vez que expulsó con roja directa a Kapo por decirle "¡uo!": "En el minuto 77 el jugador Olivier Kapo fue expulsado por el siguiente motivo: por dirigirse a mí gritando de viva voz y con los brazos en alto, de forma despectiva y reiterada, UO"; así aparece reflejado, de su puño y letra, en el acta del partido. O, más recientemente, en el transcurso de un Betis-Racing, cuando pitó un penalti a favor del equipo de Santander mientras todo el mundo pudo apreciar clarísimamente que la falta de Juanito sobre Smolarek fue cometida al menos un metro fuera del área.

AJAI es malo, muy malo, y un día perjudica a unos y otro día hunde a otros, así es la lotería de la vida en el fútbol español. Ese es el problema de este árbitro en concreto. Pero el de Schuster, a quien llamaré Pepito hasta el día en que recobre el juicio, es que todavía no ha extirpado de su cerebelo el chip de entrenador de equipo pequeño. Sigo creyendo que es un gran entrenador y creo que con el tiempo hará jugar muy bien al fútbol a este equipo, pero tiene que elegir: el banquillo del Real Madrid o el club de la comedia. Hasta que se decida, para mí será sólo Pepito Schuster.

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