El penúltimo raulista vivo

Charada en Lausana

Lo siento, pero la historia sigue dándome vueltas a la cabeza. Si hay algo que no comprendo bien de la charada de Lausana es la labor de mediación de Juan Antonio Samaranch a la hora de conectar a Jacques Rogge con Carod Rovira. Alguien tendría que preguntarle cuanto antes al ex presidente del COI si ahora, a estas alturas de la película, después de todo lo que ha llovido y con la extraordinaria colección de paraguas que ha ido coleccionando tras medio siglo de frenética actividad política y deportiva, resulta que le ha picado el tábano nacionalista. ¿Qué pintaba allí Samaranch, enseñándole el Ayuntamiento al líder de Esquerra Republicana de Cataluña? Lo de su sustituto lo entiendo, porque el pobre no sabe de la misa la media, pero... ¿Samaranch?

Rogge recibe primero a Carod y más tarde dice que eso de organizar unos Juegos de países sin Estado no tiene nada que ver con el Comité Olímpico Internacional. Entonces, ¿para qué le recibe? ¿No le contó Samaranch quién era Carod y a lo que iba? ¿Nadie le explicó que lo único que buscaba el presidente de Esquerra era publicidad gratuita a costa del Movimiento Olímpico? ¿Acudió engañado a la cita? Samaranch, que es un profundo conocedor del COI y de la realidad española, sí sabía a qué iba Carod e interpreto que conocía de antemano la respuesta que le iba a dar Rogge. ¿Por qué le regalaron un bombo y un platillo al líder independentista catalán? La ignorancia no puede eximir de responsabilidad a los participantes en la charada de Lausana.

En cuanto a Lissavetzky, ¿qué decir que no se haya dicho ya de este hombre? Al secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte debe parecerle también que tenemos demasiada España y, como le sobra, quiere ir acorralándola. Preguntado por la reunión Rogge-Carod-Samaranch, el químico, reaparecido tras los escombros de la tragicómica Operación Puerto, nos sacó de dudas al afirmar con contundencia lo siguiente: "puede entrar dentro de las competencias de Cataluña y puede entrar dentro de la normalidad". ¿Puede entrar o entra dentro de las competencias de la Generalitat? ¿Puede entrar o entra dentro de la normalidad? ¿Ni siquiera sabe eso? Lo que no entra dentro de la normalidad, se mire por donde se mire, es que un responsable político del máximo nivel colabore con semejante charada en vez de estar defendiendo los intereses del Reino de España, que es lo que le toca. ¡De menuda se libró el CNI!

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