El penúltimo raulista vivo

Cerrando bocas

Acabo de ver el resúmen que hizo en su día Real Madrid TV de la transmisión en varios idiomas del gol que marcó Gareth Bale en la última final de Copa del Rey ante el Barça. Sí, aquel con el que rompió el espinazo a Bartra. Ya sea en ruso, inglés, árabe o español, el fútbol de Bale tiene magia y verle galopar despierta en mí sensaciones similares a las que suele provocarme la famosa escena de la carrera de cuádrigas de Ben Hur. Por eso, y porque la verdad es que veía su fichaje por el Madrid muy complicado, lloré el día de su presentación. Este chico era madridista desde pequeño y verle cumpliendo su sueño de jugar de blanco y convirtiéndose en esencial en una temporada tan extraordinaria como la pasada me emociona. Qué carajo, ¡quiero que le vaya bien!...

Ocho minutos tardó exactamente Gareth Bale en volver a cerrar las bocazas de aquellos que se han tirado casi un mes alabando a Isco, que es un crack, para debilitar al galés. Ocho minutos tardó este futbolista que marcará una época en el club blanco en volver a marcar uno de sus goles. Cuando leo o escucho que el Real Madrid cambió ayer "el juego por la contundencia" me pongo a pensar cómo es posible no jugar y ser tan contundente como para marcarle ni más ni menos que cinco goles a un equipo como el Rayo Vallecano, unánimemente elogiado por el periodismo deportivo patrio. Claro que esos que identifican fútbol con tenerla, tocarla, sobarla y triangularla son los mismos que acusaban al Mourinho de los 100 puntos y los 121 goles de ser un rácano. Pues aquel rácano, señores míos, batió todos y cada uno de los registros de la Liga española.

El debate, y ya lo he dicho mil veces, no es Bale o Isco sino Isco, Bale, Cristiano, Benzema, James, Kroos, todos... El otro día, sin ir más lejos, el Madrid ganó por la mínima al Liverpool en Champions y nadie dijo que se cambiara el juego... ¿por qué? ¿Por qué se cambió el juego entonces si en el campo estaban Isco y james?... Corren nuevos tiempos en el mundo del fútbol, tiempos en los que ya no importan tanto los goles que se marquen sino el control, magrear el balón hasta el Día del Juicio Final. Es otra de las herencias de Guardiola. Bale, que es un torpedo humano, que ha marcado 5 goles en 682 minutos y que es el segundo máximo anotador por detrás de Cristiano, es otra víctima de este cursi, anodino y cansino tiqui taca que nos quieren imponer a la fuerza a quienes nos gustan los goles, esos que, al parecer en contra de la nueva esencia del juego, marca desde cualquier distancia el señor Gareth Frank Bale.

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