El penúltimo raulista vivo

Cayeron torres más altas que Lebron James

Comprobarán ustedes que aquí puede ocurrir de todo. Si el equipo colombiano se acaba de imponer al argentino en el Mundial de baile de tango, no sé por qué la selección española no va a poder sorprender a Estados Unidos en una hipotética final de un Mundial de baloncesto. De acuerdo que ellos tienen a Lebron James, Carmelo Anthony y Dwyane Wade, pero Argentina también tiene a Firpo, Canaro y Tanturi, y sin embargo fueron Carlos Alberto Paredes y Diana Giraldo quienes se llevaron finalmente el gato al agua. Y "jugando" en Argentina además. De ahí que piense que puede suceder absolutamente de todo. Si a Plutón, que hace sólo dos días era un señor planetazo, le han humillado enanizándole y convirtiéndole en un planetita de tres al cuarto, ¿por qué no vamos a poder asaltar nosotros estas gigantescas torres procedentes del universo de la NBA? Otras más altas cayeron y, como era verano, nadie dijo nada. A rebufo de estos tangueros colombianos y del auténtico sorpresón que supuso para mí la redefinición del aparentemente todopoderoso Plutón... ¡vayamos con decisión a por los chicos de Mike Krzyzewski!

Entre medias queda, eso sí, el ligero inconveniente de tener que eliminar a la actual campeona olímpica y subcampeona mundial. Argentina, no la de los tangos sino la de las canastas, tiene a un jugador cuyo arte admiro realmente –Emanuel Ginóbili–, otros cuatro a quienes respeto –Fabricio Oberto, Luis Scola, Andrés Nocioni y Pablo Prigioni– y otro más –Walter Herrmann– por quien profeso ambas cosas, una admiración y un respeto que van mucho más allá de las reducidas dimensiones que tiene una cancha de baloncesto. A mi los argentinos, en cualquiera de las disciplinas deportivas que se trate, siempre me han dado mucho miedo. Qué le voy a hacer si soy un gallina. En el atletismo solía decirse antiguamente eso de que había "un inglés sobre la pista", queriendo dar a entender que hasta el rabo todo era toro y que cuando corría un inglés nunca se podía hablar de favoritos. La lectura de nuestro Rudy Fernández, eludiendo un aparente favoritismo español y negándose a admitir el presunto complejo argentino, me parece correcta. Más sabe el diablo por viejo que por diablo, y Pepu Hernández, aunque joven de DNI, ya nació viejo en esto del baloncesto.

Vaya cambio. Hace nada aquí dominaba el "landismo", y ahora impera el "gasolismo". Del 1,60 en blanco y negro hemos pasado al dos y pico en color. Y a los españoles, que en teoría somos futboleros, no para de darnos alegrías la Fórmula Uno, el tenis, el motociclismo, el balonmano y, por fin, el baloncesto. No cantaré victoria por si acaso. O sí la cantaré, qué narices. Canto victoria por nuestra selección nacional de baloncesto que no para, un día sí y otro también, de darnos satisfacciones. Canto victoria por los chicos de Pepu, independientemente de lo que pase a partir de ahora. Canto victoria y de paso les canto un tango, ése que dice "uno busca lleno de esperanzas el camino que los sueños prometieron a sus ansías. Sabe que la lucha es cruel y mucha, pero lucha y se desangra por la fe que lo empecina". Letra de Enrique Santos Discepolo. Música de Mariano Mores.
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