El penúltimo raulista vivo

Casualidades de la vida

En El Mundo del jueves, "fuentes próximas al dirigente blanco" aclaraban que "Calderón asistió al encuentro (se refiere al ministro de Agricultura rumano) de forma casual, por encontrarse en Bucarest con el Madrid, con la intención de acompañar a su cuñado, Javier Galán", administrador de la empresa Rupork Producción S.L. Pero, tal y como informó José Antonio Abellán ayer en El Tirachinas, Galán viajó en el mismo avión que trasladaba hacia Bucarest a la expedición madridista. Y yo me pregunto, ¿en calidad de qué viajaba el cuñado de Ramón Calderón en ese avión? ¿Fisio? ¿Segundo entrenador? ¿Medio centro defensivo? ¿Suplente de Iker Casillas? Casualidades de la vida.
 
En la prensa rumana de aquellos días no se hacía, sin embargo, ninguna referencia al administrador de Galagart Inversiones S.L. sino al presidente del Real Madrid Club de Fútbol. En 7 Plus, por ejemplo, se dice lo siguiente: "Durante la noche del partido de fútbol con el Steaua, en vez de tomar el pulso al partido que iba a comenzar, Ramón Calderón Ramos hizo una visita rápida al Ministerio de Agricultura. De hecho, el presidente del equipo más famoso del mundo se encontraba al frente de una delegación de hombres de negocios españoles". EFE decía esto otro: "El presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, que acompaña a su equipo en Rumanía (...) aprovechó el viaje a Bucarest para tratar con el ministro rumano de Agricultura una inversión de 100 millones de euros en el campo de la zootecnia". Ni una sola línea acerca del señor Galán. Otra pregunta que me hago: ¿el presidente de Rupork habría conseguido que le recibiera Gheorghe Flutur, quien por cierto ya no es ministro de Agricultura, de no haber sido éste cuñado del presidente del Real Madrid? Es posible, aunque permítanme que lo dude.
 
En un artículo que aparece bajo el título de "Mi verdad sobre la granja de Rumanía", Ramón Calderón ofrece a los lectores de El Mundo sus explicaciones sobre tan enrevesado caso, otro más. La mitad de dicho artículo la destina el presidente del Real Madrid a explicar las bondades de una empresa familiar dedicada a la producción y comercialización del ganado porcino desde el año 1969. No hay nada que objetar al respecto, aunque me quedo con las ganas de que Calderón explique, confirme o desmienta incluso, cómo es posible que, de repente, el 23 de septiembre, menos de un mes antes del partido contra el Steaua, se registrara en Madrid la sociedad Rupork Producción. Será la próxima vez, supongo.
 
Hay en el artículo del presidente del Real Madrid un párrafo ciertamente estremecedor: "Mi presencia en la entrevista, aprovechando mi visita a Rumanía es, por tanto, puramente circunstancial, y tenía como único objeto obtener información sobre el grado de aplicación en Rumanía de las normas jurídicas y medio ambientales europeas relativas a las explotaciones porcinas y era plenamente coherente con mi condición de asesor jurídico de la empresa y con mi legítimo interés en conocer todas las circunstancias que podían afectar a una importante inversión en la que participa mi mujer". ¿Quién estaba en Rumanía, el presidente del Real Madrid o el asesor jurídico de Rupork Producción S.L.? Lo verdaderamente alarmante es que hoy, cinco días después de que La Voz de Galicia levantara la liebre, Ramón Calderón continúe creyendo que su presencia en esa reunión con un ministro del Gobierno rumano era coherente con su condición de asesor jurídico de un negocio de su familia. Coherente con su condición de asesor legal de una empresa, sí; coherente con su condición de presidente del Real Madrid, en absoluto. Le digo a Ramón Calderón lo que, hace ya mucho tiempo, dejó escrito el gran poeta Antonio Machado: "tu verdad no; la verdad / y ven conmigo a buscarla. / La tuya, guárdatela". Guárdese su verdad sobre la granja de Rumanía, presidente, porque cuando usted habla sube el precio de la barra de pan.
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