El penúltimo raulista vivo

Casillas y Xavi: un premio difuso

Al lío. Escucho a Manuel Estiarte, ex relaciones externas del Fútbol Club Barcelona, afirmar en Radio Marca que la concesión del premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2012 a Iker Casillas y a Xavi Hernández está plenamente justificada porque ambos jugadores ayudaron a destensar un clima que se había vuelto ciertamente irrespirable. Siento que la cita no sea textual pero créanme cuando les digo que el sentido de sus declaraciones es este. Yo, y ahora aclararé por qué, estoy sólo de acuerdo al cincuenta por ciento con lo dicho por Estiarte, aunque coincido plenamente con él en que el jurado, más que el valor deportivo que ya fuera por cierto reconocido hace bien poco otorgándole este mismo galardón a la selección nacional a la que pertenecen Iker y Xavi, ha querido premiar la amistad existente entre dos jugadores pertenecientes a dos clubes llamados históricamente a entrar en permanente colisión.

Los motivos de este jurado vuelven a ser en cualquier caso difusos y no se sabe muy bien si están premiando el buen rollito existente entre dos jugadores o por el contrario están reconociendo una carrera deportiva plagada de éxitos, pero, probablemente harto de que la mayoría de la gente interprete (correctamente en mi opinión) que se les premia por un factor humano más que por uno deportivo, Casillas se vio obligado ayer a reivindicarse haciéndonos ver a todos algo obvio y por lo tanto totalmente innecesario: su indudable categoría como deportista. Un poquito más arriba comentaba que estoy de acuerdo al cincuenta por ciento con la afirmación de Estiarte; yo sí creo que Iker hizo todo lo que él interpretó que era bueno con objeto de rebajar los decibelios, no así Xavi (y ahí están sus innumerables recaditos) que en cuanto pudo lanzó (y aún hoy continúa lanzando) ofensivas pullas contra el Real Madrid y especialmente contra su técnico, José Mourinho.

Por lo tanto lo más correcto habría sido conceder el premio Príncipe de Asturias de la Concordia, puesto que el de los Deportes ya lo tiene como componente de la selección nacional de fútbol, exclusivamente a Iker Casillas, que fue el único que hizo algo por acercarse al Barcelona. Sería bueno que no pasásemos tampoco por alto que el motivo de esa situación tan tensa a la que hacía referencia el ex relaciones externas culé no fue otro que la firme convicción por parte de José Mourinho de que el Real Madrid podía y debía competir con el mejor Barcelona de la historia según todos y cada uno de los especialistas en la materia consultados. Y parece que el (poco) tiempo transcurrido le ha dado plenamente la razón al entrenador portugués, que probablemente no reciba jamás en su vida un Príncipe de Asturias (ni falta que le hará) pero que tiene muy claro quién le paga y para qué lo hace.

A continuación