El penúltimo raulista vivo

Casillas debe reflexionar. O no

Por supuesto que la reunión de Rosell con Zubizarreta que dio pie a sendas encuestas tanto en Mundo Deportivo como en Sport fue provocada por el "entorno" de Iker Casillas. Desde dicho "entorno" se dejó caer al parecer que el capitán del Real Madrid estaba a disgusto con su suplencia y que, de seguir así las cosas, meditaría muy seriamente la posibilidad de abandonar el club... ¡en el mercado de diciembre!... Está claro que, de irse, Iker lo haría fuera de España pero eso no fue impedimiento para que el presidente del Barcelona organizara una reunión cuyo único objetivo no era otro que desestabilizar a su máximo rival deportivo, y en la primera jornada de Liga además.

La indefinición de Casillas, su actitud, captada por Cuatro, en el calentamiento previo al partido contra el Betis, provocó que Rosell organizara un sarao de cara al público y que dos diarios que hacen bandera del antimadridismo más feroz y recalcitrante preguntaran a los aficionados culés si ellos querrían que el Barça fichara a Iker. ¡Y todo por 90 minutos de suplencia!... Si Ancelotti hubiera entregado la titularidad a Iker todo habría encajado perfectamente en el guión previamente escrito: el odioso le sentó por una cuestión personal y el pacificador restituyó lo roto por el odioso. Parece que Iker está ahora más tranquilo después de escuchar al seleccionador nacional de fútbol decir que ni mil terremotos cambiarán que él siga llamando a los tres porteros de siempre, un mensaje ciertamente esperanzador para el resto de guardametas españoles.

Por supuesto que a Casillas y a Diego López no se les puede medir por el mismo rasero. El primero lo ha ganado todo y el segundo casi nada. Es como si midiéramos por el mismo rasero a Rafa Nadal y a Marcel Granollers. Pero Diego López no sería profesional si se dejara intimidar por los éxitos de Iker, del mismo modo que Granollers intentará ganar a Nadal cuando juegue contra él. Así las cosas, un entrenador de fútbol no sería digno de dirigir a un club como el Real Madrid si en el día a día tratara de distinto modo a Casillas y a otro portero cualquiera por el simple hecho de que el primero sea campeón del mundo. Y no cuela tampoco que Mourinho sentara a Iker porque se las tuviera tiesas con él puesto que también acabó a palos con Cristiano y a éste sólo le llevó al banquillo una vez, y además cuando aún se llevaban bien.

Casillas debe reflexionar. O no. Y también deben hacerlo quienes le aconsejan o dicen quererle. O tampoco. Pero venir ahora con el cuento chino de que Florentino Pérez ordenó la suplencia del portero es ofensivo para la inteligencia de la afición. Y, aparte de ser ofensivo, es insidioso. La insidia no es periodismo sino eso, insidia. Y es gratis... hasta que deja de serlo. Yo tengo amigos con más de 30 años como socios del Real Madrid que no son ultras, ni tampoco un cáncer y que sin embargo prefieren a Diego bajo palos. Tal y como yo lo veo a Ancelotti no le queda ahora más remedio que seguir confiando en López porque lo contrario sería rápidamente interpretado como la sumisión del entrenador ante un jugador. Y, como dijo hace tiempo don Alfredo di Stéfano, ningún futbolista es tan importante como todos juntos.

PD: Entiendo que haya gente que se sorprenda cuando digo que no conozco personalmente a Mourinho. Y, visto lo visto en el panorama periodístico español, también comprendo que haya quien crea que Mourinho tendría que haber tenido un detalle conmigo e invitarme un día a comer o llamarme por teléfono para darme las gracias por todo. Pero Mourinho habría sido poco mourinhista llamándome a mí y yo habría sido poco mourinhista si hubiera respondido a su llamada. No defiendo a Mourinho por un solomillo a la pimienta poco hecho, gracias a Dios esos me los puedo pagar yo; defiendo a Mourinho porque creo firmemente en lo que dice y también en lo que hace. Y el mejor regalo que puede hacerme es seguir siendo el mejor entrenador del mundo.

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