El penúltimo raulista vivo

Casemiro y los papeles perdidos del VAR

Cerrada la jornada 25 de Liga, y por las airadas reacciones del periodismo deportivo español, que un poco más y se echa al monte, pareciera que la jugada entre Casemiro y Doukouré que Iglesias Villanueva dictaminó como penalti, y que supuso el 1-2 definitivo a favor del Real Madrid, fuera la primera jugada polémica del campeonato, y no, no ha sido ni la primera, ni la segunda ni la tercera, lo que ocurre es que ni sobre la primera, la segunda y la tercera, que por cierto beneficiaron clarísimamente al Barça, se puso tanto la lupa como se ha puesto sobre la de Casemiro. Por ejemplo: en la jornada número 2, el Barça rozaba la victoria por la mínima pero, a punto de concluir el partido, Keko empataba; el colegiado anulaba el gol, parecía que éste era ilegal pero luego se demostró que la línea del fuera de juego estaba mal tirada y que el tanto debió subir al marcador.

Frente al Real Madrid, y con 1-0 a favor de los culés, el árbitro pitó penalti de Varane sobre Suárez que no era, y contra el Atlético de Madrid no se señaló una clara mano de Arturo Vidal dentro del área. El partido con más imágenes polémicas fue contra el Villarreal, con agresiones de Piqué y Busquets sobre Gerard Moreno y Fornals y un gol de Dembélé, el primero, que no debió subir al marcador. Contra el Leganés, y sufriendo con empate a uno en el marcador, Suárez metía la pierna para empujar el balón a la red, no sin antes llevarse también por delante a Cuéllar, al que golpeó claramente con la rodilla en la cara; contra el Girona, y con el Barça ganando por 0-1, Jordi Alba cometió un claro penalti sobre Stuani, y frente al Sevilla se rompió literalmente la barrera del sonido y se llegaron a contabilizar diez errores contra el equipo andaluz; la imagen de Messi golpeando clarísimamente el cesped con el pie, ante la oposición de Promes, que ni le rozó, y el árbitro señalando penalti se convirtió en viral.

Pero ni de lo sucedido en Valladolid, ni de lo ocurrido contra el Real Madrid o luego el Atleti, ni por supuesto de lo acontecido ante el Girona o más tarde ante el Leganés o luego contra el Sevilla se organizó semejante Casus belli al que sí se ha montado ahora con Casemiro cuando, además, el Real Madrid está a 9 puntos, que prácticamente son 10 si tenemos en cuenta el gol average. La Liga se cocinó en la jornada 2, y luego en la 5, después en la 9, más tarde en la 10, en la 13, en la 20... Pero ni la 2 ni la 5 ni la 9 ni la 10 ni la 13 ni la 20 importaban, al parecer, tanto como la 25, la de Casemiro, la que no va a inclinar nada ni hacia un lado ni hacia otro... porque ya está todo inclinado, de ahí que hoy, de nuevo, Josep Vives se haya mostrado tan contento con el VAR. Con todo, la intervención más lamentable de todas ha sido la del Atlético de Madrid a través de sus redes sociales.

Es triste tener que decirlo así pero uno tiene la extraña sensación de que el Atleti, que es uno de los grandes de España y que maneja un presupuesto gigantesco, se hubiera convertido en una suerte de satélite culé, un club al que no importara quedar segundo por detrás del Barça con tal de que el Real Madrid acabara tercero. El tui colchonero es mediocre, impropio de un equipo que tendría que haber elevado la voz cuando correspondía y no ayer. Ahora mismo, tal y como está la clasificación, el Atlético está 2 puntos más cerca de ganar la Liga de lo que lo está el Real Madrid, pero antes calló... y ayer elevó la voz para volver a atacar al de siempre. Por su parte, el periodismo objetivo del Atleti se ha mostrado incluso más incendiario con la jugada de Casemiro que Sport o Mundo Deportivo, como si la Liga estuviera peligrosamente preparada para que el Madrid acabara tercero. Si, tal y como sugiere el perioatletismo, lo de ayer ante el Levante fue una ayuda... ésta llega tarde, demasiado tarde, un mundo de jornadas tarde. Porque desde la jornada 2 la Liga empezó a cocinarse en Pucela sin que nadie elevara la voz o dijera esta boca es mía, y mucho menos el Atlético de Madrid, que ha perdido los papeles. En concreto, los papeles del VAR.

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