El penúltimo raulista vivo

Carta de un excomulgado de la iglesia de Cristiano

De repente, y como en el sketch de Faemino y Cansado, Cristiano Ronaldo vale mil millones, diez mil millones, cien mil millones de euros, y seguro que eso no tiene nada que ver con que haya cambiado de equipo. De repente, de la noche a la mañana, Cristiano es Mister Champions, el mejor futbolista de la historia de la Copa de Europa, y seguro que eso no tiene nada que ver con el color de su nueva camiseta, que ya no es la blanca. De repente Cristiano, que no se iba de nadie, que ya era un jugador amortizado del que el Real Madrid tenía que desprenderse cuanto antes, que no le llegaba a Messi a la suela de los zapatos, es el mejor futbolista del planeta, el Bicho, el Superbicho, el bichazo, el recontrabicho, la leche en bote, y seguro que eso tampoco tiene nada que ver con el hecho de que hace unos meses fuera traspasado por cien millones de euros.

Todo esto es porque, como dije hace mucho tiempo, el mejor entrenador del Real Madrid es el que está muerto y sus mejores futbolistas son los que se han ido para seguir jugando en otros equipos. De repente la Juventus de Turín, que lleva desde el año 96 del siglo pasado sin ganar una Copa de Europa, es un ejemplo a seguir porque le ha remontado un 2-0 al Atlético de Madrid... ¡en octavos de final! El ejemplo a seguir es la Juve y no el Real Madrid, que acumula trece Copas de Europa, las tres últimas de forma consecutiva y cuatro en los últimos cinco años. De repente el Real Madrid no ganó esas Copas de Europa sino que las ganó Cristiano, que aquí no era ni de lejos el mejor pero que allí, en Turín, es CR7 Imperator, y seguro que nada de esto tiene tampoco que ver con que el jugador decidiera cambiar de aires y fichar por la Vecchia Signora. De repente un futbolista que tiene 34 años va a jugar hasta los 38, hasta los 40, hasta los 46, cuando aquí se pedía a voz en grito que se le diera la carta de libertad con 32.

Son muchos "de repente", ¿no?... Cristiano era el mejor aquí y sigue siéndolo allí, es un futbolista trascendente en el sentido de que él solo puede cambiar el devenir de un partido, como sucedió el martes; en la actualidad, de esos únicamente conozco dos: Messi y el propio Cristiano, pero lo de Cristiano tiene más mérito porque Leo nació con un don y el don de CR7 es su tesón, su cabeza y su ambición. Cuando dices que, con Cristiano en la plantilla del Real Madrid, la temporada pasada se perdió la Liga en noviembre te gritan "¡anatema!"... Y cuando dices que a un futbolista que le ha dado tanto al mejor club deportivo de la historia no se le puede retener en contra de su voluntad ni se le deben consentir tampoco las faltas de respeto hacia su presidente, que es su jefe, te gritan "¡excomunión!"... Estos fanáticos, estos inquisidores, estos meapilas, que son los mismos que los de la iglesia de Messi, no comprenden que no ha habido, hay ni habrá un jugador más importante que el club deportivo más importante del mundo, que no es otro que el Real Madrid, un club que ni siquiera le entregó las llaves a don Alfredo di Stéfano, que ha sido, es y será siempre el número uno indiscutible.

Además de ser el mejor futbolista del mundo, a mí Cristiano me parece un buen tipo, me parece un hombre generoso y que es amigo de sus amigos, y creo que tiene todo el derecho del mundo a intentar demostrar que quien ganaba las Champions era él solo. En realidad Florentino Pérez hizo lo que le pidió Jorge Mendes, o sea que facilitara la salida de su pupilo; sólo llegó una oferta al club, sólo una, y es la que el Real Madrid aceptó en premio a los innumerables servicios prestados. Si hubiera llegado una oferta de ciento un millones por Cristiano podría decirse que el Madrid perdió un millón, pero no llegó; si hubiera llegado una oferta de mil millones por Cristiano podría decirse que el Real Madrid había perdido novecientos millones, pero tampoco llegó. La que llegó fue una oferta por cien y se le traspasó por cien y, vuelvo a repetirlo hoy, la venta estuvo bien hecha, lo que faltó fue sin lugar a dudas un especialista de calidad que supliera al mejor goleador del siglo XXI.

Cristiano es único... pero el Real Madrid no es suyo. El Real Madrid no es el Barça. El Real Madrid viste de blanco, juega en el estadio Santiago Bernabéu, ha ganado 33 Ligas y 13 Copas de Europa y no cede a los chantajes de los futbolistas. Yo el martes iba con el Atleti, que es un equipo de la ciudad en la que nací, pero a partir de ahora soy un juventino más porque allí juega Cristiano Ronaldo, con quien he disfrutado enormemente durante 9 años; ojalá la Juve gane la Copa de Europa, ojalá, lo digo de verdad. Pero, por tratar de situar a la gente en el escenario correcto, lo que hizo el otro día la Juve fue clasificarse para los cuartos de final, no ganar la competición; tuvo mucho mérito, eso es indudable, porque el equipo italiano venía de perder por 2-0 en el Metropolitano, pero la final se juega el 1 de junio, San Isquirión, y no el 12 de marzo, San Elpegio. No nos confundamos de santo, por favor, porque el primero fue atravesado por una pértiga mientras que el segundo vivió cómodamente como obispo de Winchester. Por San Isquirión hablamos y, repito, ojalá Cristiano esté en esa final y la gane. Porque las finales, como dijo Di Stéfano, que de eso sabía un rato largo, no se juegan, las finales se ganan. Y después de esta temporada vendrá la siguiente, y luego la otra, y la otra... Y no hoy sino dentro de diez años, con la perspectiva que nos da el transcurrir del tiempo, podremos opinar sobre si el Real Madrid hizo bien en cumplir los deseos de Cristiano o si hizo mal y tendría que haberlo retenido en contra de su voluntad firmemente expresada en reiteradas ocasiones.

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