El penúltimo raulista vivo

Capítulo 4 de la Operación "Sayonara, baby"

El sushi del restaurante Takewaka del Seiyo Ginza de Tokio, uno de los hoteles más caros de una de las ciudades más caras del mundo, situado en una avenida de lujo, confluencia de los centros financiero y de moda de la capital de Japón, tiene que ser un verdadero placer destinado sólo a los paladares más exquisitos. No en vano, el pescado llega todos los días directamente procedente desde el mercado Tsukiji. Uno no tiene más que descender al Takewaka desde, por ejemplo, su Suite Prima, una combinación armónica y sencillamente perfecta entre la elegancia típicamente europea y el tradicional misterio oriental, para dar buena cuenta del sushi preparado por el maitre del hotel. Tras el almuerzo, y una vez completada la oportuna digestión tras una reparadora siesta en una cama rematada con cuatro columnas, uno puede optar por degustar un té en la bakery, acompañado por unas galletitas, unos bomboncitos o unos pastelitos caseros recién hechos.

El miércoles, José Antonio Abellán nos descubrió –también a mí, puesto que le he pedido enterarme de todo en tiempo real, como si fuera un oyente más, para aumentar la tensión– los capítulos 2 y 3 de lo que Fernando Echeverría ha dado en llamar "Affaire Lissabusiness", pero que yo, más peliculero que mi amigo el genio, prefiero bautizar como Operación "Sayonara, baby", en claro homenaje a Terminator. El capítulo 3 hacía referencia al lujoso hotel en el que se alojaron la esposa del secretario de Estado para el Deporte, el director general del Consejo, su esposa y su hijo. Pero no sólo ellos. Tal y como reveló el director de deportes de la Cadena Cope en el capítulo dos, también durmieron en el Seiyo Ginza las siguientes personas: Leonardo Chaves (Madrid-Amsterdam-Tokio-Amsterdam-Madrid), hermano de Manuel Chaves y director general de Infraestructuras de la Junta de Andalucía; Alfonso Seoane (Madrid-Londres-Tokio-Londres-Madrid en avión, y luego Sevilla-Madrid y Madrid-Sevilla en AVE), asesor del alcalde de Sevilla; y Jesús Manuel Marchena (Madrid-Londres-Tokio-Londres-Madrid, más Sevilla-Madrid y Madrid-Sevilla en AVE), director de la Gerencia de Urbanismo del ayuntamiento sevillano.

Como podrán imaginar, la estancia en un hotel de super-lujo en una ciudad como Tokio en la que, según me cuenta Vicente Ordaz, director de Deportes de la Cadena Cope en Valencia, sólo comerse una hamburguesa con patatas y beberse un refresquito de nada puede llegar a costar veinte euros, puede ser de todo menos barata. En concreto, sólo por dormir, hubo que pagar 4.960 euros más IVA. Abellán promete más fiesta para esta noche. Yo, por si acaso, ya he cogido sitio en el Estudio Antonio Herrero. Tengo papel. Tengo boli. Tengo mis pipas Facundo. Tomo nota. Crece la tensión. Al lado de esto, el perro de Porta y los viajes de Padrón son una fruslería de Segunda División. Con pareado y todo.
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