El penúltimo raulista vivo

Capital mundial del shiatsu

Por lo que deduje de las palabras de Alejandro Blanco en El Tirachinas de ayer por la noche, Copenhague debe haberse convertido en algo así como la capital mundial del masajeo: Amsterdam deberá esperar al saturday night para recuperar ese estatus que tanto sudor y tanto trabajo le ha costado alcanzar. Mientras escuchaba al presidente del Comité Olímpico Español no podía por menos que imaginarme el Palacio de Exposiciones Bella, en cuyo auditorio se celebrará el viernes que viene la pantomima, estratégicamente ocupado por cuatro cuartos oscuros, uno para cada una de las ciudades candidatas, en los que el personal hablaría al oído de sus cosas. El caso es que absolutamente nadie en el planeta tierra conoce a estas horas ni a ninguna otra hora qué votarán y por qué lo harán los 97 miembros del Comité Olímpico Internacional que tendrán en sus manos en primera ronda la elección de la ciudad que acogerá los Juegos de 2016.

El método empleado resulta esperpéntico y fomenta la corrupción porque, después de realizar una inversión económica tan importante y hacerlo además en unos momentos de crisis tan aguda como los actuales, un griego se podrá quedar dormido o despistarse o simple y llanamente votar "sí" cuando quería decir "no" y nadie podrá exigirle ninguna responsabilidad. Eso, lo del griego que se quedó sin apretar la teclita después de tres días explicándole como funcionaba el aparato, ya pasó en 2005 y Madrid se quedó compuesta y sin novio. Y el griego, feliz. Pero es que los miembros del COI, que llegarán al viernes relajaditos tras 72 horas de shiatsu (y eso porque no me quiero poner verderón) podría prometerle su voto a Obama y luego dárselo a Lula o garantizárselo por lo más sagrado a nuestro Rey y después elegir la opción japonesa. Uno llega a la conclusión de que este circo sólo está montado con el objetivo de hacer felices a 106 listillos.

Y ahí tenemos a la plana mayor de España, Estados Unidos, Japón y Brasil bailando al ritmo que tocan Jacques Rogge y su orquesta. Ahora, según contó Blanco, parece que andaban de ensayos como pasa en Eurovisión: "desde que llegaste ya no vivo llorando, ¡hey!, vivo cantando, ¡hey!, vivo soñando, ¡hey!, pero me pregunto que tu amor hasta cuándo podré guardarlo muy dentro de mi, ¡hey, hey, hey"... La presentación de España, que será "muy simpática, corre a cargo de Sra. Rushmore: ¿saldrá Gallardón vestido de gótico?... La cosa tiene tan poco sentido que, después del famoso informe de marras en el que nos pusieron literalmente a caer de un burro, podría darse incluso la carambola de que el griego no se durmiera, el chino cumpliera lo prometido, el albanés se equivocara a nuestro favor y saliera elegida Madrid: "yo canto a la mañana, ¡hey!, que ve mi juventud, ¡hey!, y al sol que día a día, ¡hey!, nos trae nueva inquietud... La, la, la, la, la, la, la, la, la, la"... 
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