El penúltimo raulista vivo

Campeones en primas

¿Cómo se dice? "Cuando el diablo se aburre mata moscas con el rabo". ¿Es así? Mientras los periodistas esperamos ansiosamente a que este viernes empiece a rodar por fin el balón, por este Centro Internacional de Prensa instalado en Munich han empezado a circular listas de todos los colores y tamaños. La de los futbolistas más guapos del Mundial la encabeza Roque Santa Cruz, pero la lista de primas está sólidamente liderada por la selección española. ¿Será así de generoso Ángel María Villar también en su vida privada o lo que pasa es que, en el fondo de su corazón, piensa que tenemos poco que hacer y que tampoco arriesga demasiado arruinándose sobre un papel?

El otro día me dijeron que hay unos grandes almacenes muy conocidos que te regalan todo lo que compres a lo largo del mes de junio si España acaba ganando el Mundial. ¿Generosidad? Probablemente ese sea el mismo tipo de generosidad que muestra con sus seleccionados Ángel María Villar. Los brasileños, por poner un ejemplo muy gráfico, han acordado con sus jefes tres veces menos primas que los españoles, lo que quiere decir que tienen aproximadamente diez veces más posibilidades de llegar a la final del próximo 9 de julio.

Pero es posible que Villar y los grandes almacenes anteriormente citados no hayan valorado aún el temible "efecto ZP". Zapatero, acompañado en todo momento por su secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte, ha estado despidiendo hoy mismo a la selección española. Y, absolutamente fiel a ese discurso cristalino que suele caracterizarle, el presidente del Gobierno ha realizado la siguiente declaración institucional: "Estoy convencido de que esta vez sí". Esta vez sí, ¿qué? ¿Esta vez sí... ganamos el Mundial? ¿Esta vez sí... superamos el sarampión de los cuartos de final? ¿Esta vez sí... nos volvemos para casa en la primera fase? Gracias a Dios que no se le ha ocurrido proponer una alianza futbolística de civilizaciones. El 23 de junio jugamos contra Arabia Saudí y, sinceramente, no quiero ni imaginarme a Luis Aragonés con un turbante árabe y a Jesús Paredes bailando la danza del vientre.
A continuación