El penúltimo raulista vivo

Calderón es Boluda y Boluda es Calderón

En su mensaje a la nación española, Vicente Boluda habló de elecciones para verano. El largo y cálido verano. ¿Verano de 2009 o verano de 2010?... Si al Real Madrid le diera por conquistar la décima Copa de Europa, ¿convocaría elecciones el presidente Boluda? Alguien me recuerda atinadamente que Boluda ha empeñado su palabra en que así será: bueno, bueno, en ese caso sí me lo creo... ¡Como ha empeñado su palabra!... Ese, el de su palabra, sí que es un aval y no el del porrón de millones que ha tenido que poner encima de la mesa para figurar en el palco. Pero que a nadie le quepa la menor duda de que Boluda es Calderón y Calderón es Boluda. Y Rivero es Calderón. Y Suárez. Y Serrano. Y Cervera. Y Moreno Cariñena (¡quién te ha visto y quién te ve!). Y Trapote. Todos son Calderón porque si no, de lo contrario, todos se habrían ido a la calle cuando tuvieron ocasión, que ha sido, por cierto, todos y cada uno de los días que han estado en esa junta directiva desde que ganaron las elecciones de aquella manera.

Por mi parte, y salvo que se descubran más historias en los próximos días o meses, esta será la última vez que me refiera en mis artículos a Ramón Calderón. No me resultó nada agradable verle ayer a punto de llorar cuando, emocionado, recordó a su mujer y a sus hijos. Puedo ponerme en sus zapatos y no ha debido ser fácil para él aguantar el chaparrón. Yo, como él, también deseo que Dios le bendiga y que le conserve la salud durante muchos años para que pueda acudir como cualquier otro socio a su asiento del estadio Santiago Bernabéu para ver jugar a su equipo. Que Nanín hable todo lo que quiera, pero que no vuelva. Y que don Ramón sea feliz en su vida y le vayan muy bien sus negocios, pero que no regrese: el daño que le ha hecho a la entidad ha sido tan enorme que, como último servicio al club de sus amores, deja ahí sentado a Boluda, que es él mismo, del mismo modo que Calderón es Boluda.

Boluda pidez paz social, pero él sabe que eso, mientras no se convoquen unas nuevas elecciones y de ella surja otro presidente, será imposible. Al fin y al cabo Calderón iba como cabeza de cartel, pero... ¿quién votó a Boluda? ¿Quién le eligió? ¿Quién le conoce? ¿Alguien sabe algo de él más allá de que tiene el dinero por castigo y que se dedica a remolcar buques?... Calderón no era un presidente legítimo puesto que ganó unas elecciones tan chapuceras como la Asamblea del 7 de diciembre, y tan ilegítimos como Calderón son todos y cada uno de los directivos que le acompañaban. La paz sólo se ganará con unas elecciones limpias, de forma que ya le voy poniendo sobre aviso al señor Boluda que lo suyo no será ni mucho menos un camino de rosas y que acabará cuando fije la fecha en la que los socios puedan expresar libremente su opinión. Porque Calderón es Boluda y Boluda es Calderón.
A continuación