El penúltimo raulista vivo

Calculando, que es gerundio

Pues sí, al final van a convertirlo en una cuestión estrictamente personal. Todo el mundo anda en Barcelona con una calculadora en la mano: Laporta calcula que lo mejor para Laporta será continuar aferrado a la silla poltrona caiga quien caiga; Rosell y su gente, que la tiene y mucha, calcula que lo mejor para Rosell y su gente es mantener la boca cerrada hasta que se inicie el proceso electoral; y por supuesto Soriano, que es el hombre de los números de Laporta, calcula que lo mejor para Soriano puede ser dar un portazo en la junta del próximo jueves e intentar meter tierra de por medio con todo lo que huela a laportismo. Esa táctica, a la de Soriano me refiero, le fue bien a Calderón en el Madrid: durante seis largos años estuvo a la sopaboba de Florentino Pérez y al final cerca de ocho mil incautos se creyeron que él representaba el cambio y que nunca había tenido nada que ver con el proyecto de F.P.

Todo el mundo anda en Barcelona con una calculadora en la mano pero, tal y como dijo una vez John H. Newman, Cardenal y escritor británico, "el cálculo nunca hace al héroe". Laporta calcula qué será lo mejor para Laporta, Rosell qué estrategia le reportará más beneficios a Rosell y Soriano cómo podrá sacar mejor partido, pero... ¿alguien calcula qué sería lo mejor para el Fútbol Club Barcelona?... Es muy probable que si Laporta se pusiera realmente a calcular qué es lo mejor para el club que preside ya habría presentado su dimisión tras el varapalo del domingo, pero Laporta no es un héroe, nunca lo ha sido. Si en vez de calcular qué le puede beneficiar a él pensara más en el Barça, probablemente Rosell ya habría empezado a pedir la dimisión de Laporta y a anunciar qué quiere para el club en el futuro. Si Soriano, que ha visto desde dentro cómo se ha ido desintegrando lentamente el proyecto de Laporta, no pensara tanto en las opciones de Soriano sino en la profunda remodelación que necesita el Barcelona, no habría esperado al jueves y se habría marchado el mismo domingo por la noche.

Fíjense que al final voy a acabar pensando que lo mejor para el Barcelona es que Oriol Giralt, que ha sido quien ha provocado este debate tan sano, presente su candidatura y saque más votos que nadie. El sí ha dado la cara, enfrentándose en primera persona al todopoderoso Laporta. Giralt ha tenido que defenderse de las acusaciones de que era un guiñol de Rosell, mientras Rosell, quien, como digo, duerme con un ojo abierto desde que se fuera de la directiva, no ha dicho "esta boca es mía". Al parecer, y digo "al parecer" porque yo no pongo la mano en el fuego absolutamente por nadie, Giralt es el único que ahora mismo no va con una calculadora por la ciudad condal. Tanto cálculo no es bueno. Tanto cálculo debilita. Puede que lo que requiera ahora mismo la situación del Barça sea precisamente eso que reclamaba Newman: un héroe. En la directiva de Joan Laporta no hay ni uno y, por lo que estoy percibiendo, fuera de la junta tampoco.
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