El penúltimo raulista vivo

Cábalas

Me parece haberle leído a Javier Marías que las cosas no existen hasta que no se dicen. Y es cierto: si tú estás en el conocimiento de algo que desconoce el resto, ese "algo" simplemente no existe. Es desde el preciso instante en que dos personas comparten un secreto o un descubrimiento cuando éste se convierte en realidad. Tanto más si ese secreto o descubrimiento es compartido por miles de millones de personas. Ayer nos dimos de bruces con la realidad de un Mundial que pasó a existir de repente para todos nosotros. Bien es cierto que la presencia de la mujer más bella del planeta dulcificó un poco esos maratonianos y lentísimos sorteos a los que la malévola FIFA suele someternos, sorteos en los que nunca pasa nada salvo cuando pasa, que es como siempre al final, pero el Mundial, con su partido inaugural, sus sedes, sus debuts y los posibles cruces (¡los cruces!) de octavos de final, fue dicho y de golpe pasó a existir.
 
De repente, la entelequia de una final perfecta contra Brasil se desvaneció (o puede que no) ante nuestros ojos y, superado el precalentamiento de Suiza, Honduras y Chile, nos pusimos rápidamente a hacer nuestras cábalas acerca de lo que podía pasar o dejar de pasar en el grupo vecino, el G, con tres equipos de armas tomar. Porque Brasil, que suele ir de menos a más, podría quedar segunda por detrás de Portugal o de Costa de Marfil y nosotros terminar en cabeza del H y entonces cruzarnos en octavos; o porque nosotros podríamos tropezar de nuevo con los hondureños como ya sucediera en el 82 y acabar segundos por detrás de Chile o Suiza y entonces cruzarnos con Brasil, primera de su grupo por delante de Portugal o de Costa de Marfil. Se suele decir que un pesimista es un realista bien informado, y como nosotros nunca hemos tenido demasiada fortuna en los Mundiales tendemos a mostrarnos pesimistas por si acaso.

Pero la lectura del inevitable y tedioso sorteo del Mundial de Sudáfrica ha de ser otra. Es cierto que la parafernalia del de ayer era especial para los españoles porque, por primera vez, tenemos opciones reales de hacer algo muy grande, pero, como decía, el análisis ha de ser otro. Primero habrá que ir paso por paso y, como bien ha dicho Del Bosque, no pensar antes en Brasil, Portugal o Costa de Marfil que en Suiza, Honduras y Chile que es lo que toca ahora. En segundo lugar debemos tener la seguridad de que el rival a evitar por parte de todas las selecciones era España: hoy no es un buen día para suizos, hondureños y chilenos, y brasileños, portugueses y marfileños tiemblan pensando en la posibilidad de tener que cruzarse en octavos de final con la campeona de Europa. Y después tenemos que pensar que es más posible que suceda lo lógico que lo ilógico y que Brasil y España acaben primeras de sus respectivos grupos. Mis cábalas son otras: ¿estaremos en junio como estuvimos en noviembre? Porque Charlize Theron seguro que seguirá tan esplendorosa como en diciembre, pero... ¿y nosotros?... Ojalá estemos tan guapos para entonces.
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