El penúltimo raulista vivo

Bubulina y el carnicero de la esquina

El carnicero de la esquina habría tenido probablemente más tino con Zamorano y Amavisca del que tuvieron en su día Valdano y Cappa. Ni Iván Luis ni José Emilio entraban en los planes del dúo argentino hasta el punto de que presionaron al club para que ni siquiera realizaran con ellos la pretemporada; pero al final los que tuvieron que venir no vinieron y los que debían irse no se fueron y... acabaron ganando la Liga. Zamorano y Amavisca, Amavisca y Zamorano, simple y llanamente explotaron en aquel campeonato y contribuyeron decisivamente más que ningún otro jugador, más incluso que Laudrup, que también estuvo fantástico y cuyo fútbol de etiqueta era fácilmente reconocible incluso para un panadero o un pescadero. El carnicero de la esquina seguramente habría sido capaz de ver que Zamorano era un goleador de primer nivel mundial y que, convenientemente motivado, Amavisca podía convertirse en un puñal de primera.

Aquel Real Madrid de Valdano jugó muy bien... y luego jugó rematadamente mal, cuestión ésta que provocó la fulminante destitución de Jorge y de Ángel mediada la segunda temporada y después de haber perdido por primera vez en toda la historia con el Rayo Vallecano en el estadio Santiago Bernabéu. Supongo que a ellos también se les ficharía para ganar la Copa de Europa pero lo cierto es que el todopoderoso Odense les eliminó de la UEFA; aún hoy, casi veinte años después de aquello, en el club danés siguen sacando pecho por la heroicidad que supuso noquear en Europa al mejor club de fútbol del siglo XX. Seguro que el carnicero de la esquina habría llamado a aquello por su nombre, que no era otro que "fracaso", pero Valdacappa dijo que era "una contingencia del fútbol". Ya. La famosa contingencia precursora del no menos famoso puntaje.

Por cierto que Di Stéfano, que es el Alfredo bueno, apuesta porque José Mourinho, el carnicero de la esquina según Ángel Cappa, siga cortando los filetes al frente del equipo. Claro que siempre podrá decirse que Di Stéfano no sabe qué es el Real Madrid ni ha pegado una patada a un bote en su vida. Y se dirá, claro que se dirá, por supuesto que se dirá si no ha empezado a decirse ya. Lo que está pasando con Mourinho, y no me refiero sólo a Cappa sino también a algún jugador destacado de la primera plantilla, ya lo contó Cacoyannis en Zorba el griego: a la muerte de la soñadora Bubulina y con el cuerpo de la mujer aún caliente, las plañideras del pueblo desvalijan a la amante de Alexis Zorbas sin que éste mueva un dedo. Todo el mundo da por amortizado a Mou y de lo que se trata ahora es de untarle con brea caliente, echarle encima plumas de pato y expulsarle del país. Lo que pasa es que, por lo visto en la rueda de prensa de ayer, el muerto que vos matáis goza de buena salud... afortunadamente.

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