El penúltimo raulista vivo

Bolas calientes

Que Francesc Aguilar, que pasa por ser una de las referencias de la información deportiva en España, sugiera en Mundo Deportivo que la presencia de Emilio Butragueño en el sorteo de los octavos de final de la Champions es capaz por sí sola de inclinar la balanza hacia el lado madridista, habla bien a las claras del tipo de periodismo que practicamos aquí. No es la primera vez que el periobarcelonismo quiere ver la mano del Real Madrid (o sea, la de Florentino Pérez) detrás de algún movimiento oscuro: Florentino llamó a Aznar, que llamó a Gallardón, que llamó al fiscal para que pidiera al juez que admitiera la querella contra Rosell por el fichaje de Neymar; luego Florentino, a través de una compleja y siniestra red de invitaciones al palco del estadio Santiago Bernabéu, provocó la sanción de la FIFA al equipo catalán por el irregularísimo asunto de la contratación de chicos menores de edad.

En la más pura "línea Brotons", Aguilar ya dijo en su día que Florentino Pérez controlaba programas de televisión y, por supuesto, tenía comprada la voluntad de los periodistas que en ellos intervenían. José Joaquín tardó veinte años en darse cuenta de todo eso, justo el tiempo en el que él mismo dejó de acudir a las tertulias de Real Madrid TV y de dar clases en la Escuela Universitaria Real Madrid; en el caso de Aguilar, que era el periodista español que votaba en la elección del ganador del Balón de Oro, su fiereza ha sido liberada coincidiendo en el tiempo con su ausencia de dichas votaciones. El colmo de los colmos consistió en colar ahí a Alfredo Relaño, un gran florentinista como todo el mundo sabe. Ni siquiera Aguilar se atreverá a decir que la mano del presidente del Real Madrid está también detrás de la elección del director del As, ¿o sí?...

¿Pruebas para qué? ¿Desde cuándo han sido necesarias las pruebas en el periodismo deportivo patrio?... Ahora tampoco lo son. Lo que en el fondo pretende el subdirector de Mundo Deportivo es pegarle una patada a Zubizarreta en el culo de Butragueño y, por ende, del Real Madrid. Pero para poner en evidencia al director deportivo azulgrana, a quien Dios guarde en su puesto durante muchos años, deja caer que la UEFA es capaz de servirle al Real Madrid un sorteo a la carta, todo con tal de desviar la atención del hecho de que el club blanco puede ganar este fin de semana el Mundial de Clubes en Marruecos. Y digo yo: si, tal y como sugiere el periobarcelonismo, ayer hubo bolas calientes, el mayor beneficiado no fue el Madrid sino el Barça, a quien le tocó en la pedrea un rival tan asequible y con un historial tan paupérrimo en Copa de Europa como el Manchester City de Pellegrini, un quiero y no puedo. Ojalá le hubiera tocado el City al Madrid, ese sí que es un emparejamiento sencillito. Y, si no, al tiempo...

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