El penúltimo raulista vivo

Bodriospot

Ayer, a propósito del bodriospot del Getafe, me surgió la siguiente pregunta: ¿habló de ello o me pongo a silbar El puente sobre el río Kwai como si no hubiera pasado nada? Era razonable que me plantease esa duda ya que tenía, y aún tengo, el convencimiento total y absoluto de que la agencia publicitaria, y el propio Ángel Torres, nos estaban ofendiendo a todos los católicos con la única finalidad de que, al mostrar nuestra justa indignación, se hablara aún más de la agencia, la campaña y el propio Getafe. Era esta, si se dan ustedes cuenta, una pescadilla que se mordía inevitablemente la cola: el bodriospot, un video casero sin calidad ni originalidad, buscaba protagonismo a nuestra costa. ¿Qué hacer? E hice en este caso lo que, por otro lado, he hecho siempre que se me planteó una duda similar a la de ahora: entré al trapo.

Quien ya haya tenido ocasión de ver el bodriospot sabrá por qué los católicos echamos humo. Aunque tampoco hace falta ser católico para llegar a esa conclusión, sólo es necesaria una mínima empatía para darse cuenta de que ese anuncio resulta ofensivo y es realmente soez. Eso lo vería cualquiera, desde un budista hasta un sintoísta pasando por un rastafari, me da exactamente igual. Y, por supuesto, lo vería también un agnóstico con dos dedos de frente. Eso lo tuvieron que ver, por supuesto, los autores del montaje y también el presidente del Getafe. No estamos hablando de religión, no, sino de buen gusto. Por la tarde, escuchando en la Cadena Ser a una de las personas que perpetró el bodriospot, me quedé de piedra: "quien diga que este anuncio es ofensivo para la religión católica es que ha hecho poco el amor últimamente". Es lo que hay.

Ingenuo de mí, pensé que Torres retiraría hoy mismo el bodriospot. Error. Cito textualmente sus declaraciones: "No tengo nada que retirar. Es un anuncio respetuoso con todo el mundo. Creo que dentro de unos días ya se hablará más de fútbol y menos de esas cosas. Hay mucha gente pasando hambre, entonces nadie tiene la posesión de nada. Cada uno tiene su ideal y sus costumbres". ¿Es o no es para echarse a temblar? Por cierto, ¿a qué esperará Mercedes Rico, que creo que a estas horas sigue siendo la directora general de Asuntos Religiosos, para dar la cara por aquellos que profesamos en España la religión católica? ¿O le parecen pocos 35 millones de personas? ¿O es mejor hablar menos de "esas cosas", como dice el tal Torres, y más de fútbol?

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