El penúltimo raulista vivo

Pluma de ganso

El cacao mental de algunos es verdaderamente soberbio. Por ejemplo, acabo de escuchar a Pepa Bueno en la Ser reconociendo ante José Manuel García-Margallo su inferioridad con respecto a un catalán: "Ministro, ¿no habrá que reconocer de algún modo la singularidad de Cataluña con respecto, por ejemplo, a Extremadura?... y yo soy extremeña". Supongo que José Antonio Monago estará encantado con la publicidad de la directora de Hoy por hoy, a quien a buen seguro propondrá en el futuro como receptora de la medalla de la Comunidad: "A Pepa Bueno por su enorme contribución a la hora de propagar por España la idea de que la tierra de Núñez de Balboa, José de Espronceda, Francisco Pizarro, Hernán Cortés o Pedro de Alvarado es menos singular y por lo tanto inferior a la comunidad autónoma de Cataluña".

En ese batiburrillo caben todos, por supuesto también los deportistas. ¿Recuerdan a Víctor Sada, aquel jugador que fingió una agresión de Carroll para que descalificaran al estadounidense?... Pues bien: Sada, que acaba de fichar por el MoraBanc andorrano, dice que debería poder votarse la consulta inconstitucional y secesionista propuesta por Artur Mas y jugar al mismo tiempo con la selección. Sada sabe mucho de fingir para provocar la expulsión de un compañero de trabajo pero poco de leyes: votar la consulta no es posible por la sencilla razón de que en el artículo primero de la Constitución de 1978 se dice claramente que el sujeto de la soberanía nacional es el pueblo español en su conjunto y no sólo una parte, por mucho que la extremeña Bueno la considere más singular y superior a los demás que, no nos engañemos, siempre estuvimos aquí para relleno, como la pluma de ganso con las almohadas.

Por lo tanto: no se puede votar, aunque Sada quiera, porque es ilegal. Aunque si finalmente y como me empiezo a temer se acaban sacando las urnas a la calle y, en contra de la decisión del Tribunal Constitucional, Víctor se acerca tan pancho y tan ancho a una de ellas y vota que sí a la independencia de Cataluña, eso no le impedirá en absoluto en la España actual, la España en la que una periodista de renombre reconoce la inferioridad de Extremadura con respecto a Cataluña, seguir siendo convocado por el seleccionador nacional de España. De hecho, y del mismo modo que empiezo a creer que sí, que el 9-N habrá votación, me malicio también que el objetivo de los enemigos de mi nación ha sido durante estos últimos 35 años el de ir introduciéndose poco a poco, muy lentamente, en todas las instituciones hasta acabar ocupándolas todas y cada una de ellas y, del mismo modo que a nadie le hierve la sangre escuchando a Bueno, tampoco pase nada de nada cuando, pongamos por caso que en una final del Eurobasket ante Francia, Sada por ejemplo acabe eliminándonos con una canasta en nuestra propia y poco singular cesta.

Y ese día, que llegará inevitablemente, acabaremos todos abrazados, risueños y felices y entonando el himno francés, que al menos tiene letra y no como el nuestro que nos vemos obligados a tararear como pazguatos, y alegrándonos de corazón (bleu, por supuesto) por el éxito deportivo de Francia, un país al menos tan singular como pueda serlo Cataluña y, en cualquiera de los casos, muy superior a Extremadura, Andalucía, Galicia o Madrid, meras comparsas autonómicas; y ese glorioso día se le hará entrega a Sada por primera y última vez a lo largo de la historia del premio Príncipe de Asturias los de la Concordia y los Deportes a la vez, un acto simbólico y ciertamente inolvidable que podrán disfrutar quienes aún queden aquí, en esta tierra que una vez se dio en llamar erróneamente España. Se me saltan las lágrimas con sólo pensarlo. Bien, Sada, bien. Gracias por habernos dejado disfrutar, aunque sólo haya sido durante un tiempo que se me antoja escaso, de tu soberbia, inigualable y admirable singularidad. Me emociono. Rompo a llorar.

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