El penúltimo raulista vivo

Benzema es un genio, Morata no lo es

Como España, el Real Madrid tiene una extrañísima habilidad, la de la autodestrucción. Pero, a diferencia de España, que está muy tocada del ala, el club blanco no se deja intimidar y, pese a los piperos, que es el cariñoso apelativo que se ha puesto a ese grupo de aficionados que van al campo a pitar a sus propios jugadores y a ovacionar a los del equipo rival, y a pesar también de los debates estériles, el Real Madrid sigue ganando Copas de Europa, Ligas, Mundiales y Supercopas, europeas y nacionales. El último debate (ventajista, como casi todos, y muy pegado al último partido) es el de Álvaro Morata. Cualquiera que tenga ojos en la cara y haya visto (y comprendido, aunque sea mínimamente) un partido de fútbol se dará cuenta de que Morata es un tipo de delantero y Karim Benzema es otro totalmente distinto. Pues nada.

Álvaro es un futbolista de élite, un gran goleador, mientras que Benzema es un puñetero genio. Cuando Morata juega bien... juega bien Morata. Cuando Benzema juega bien... juegan bien Cristiano, Bale, Modric, Casemiro, Kroos y hasta Keylor Navas. Como dije anoche en El Chiringuito, Morata es una mesa y Benzema es una silla. O al revés. O, llevándolo al terreno pictórico, Benzema es Velázquez y Morata es un buen pintor, un Antonio López. Venía el Real Madrid de ganar por primera vez en su historia por 3-1 en el Signal Iduna Park con golazos de Cristiano y Bale, pero ni eso pudo impedir el debate de la falta de gol del Madrid, más aún después de que al delantero centro titular del vigente campeón de la Premier se le ocurriera la heroicidad de marcar uno de los dos goles de su equipo en el Metropolitano.

De nada vale repetir una y mil veces que Zidane contaba con Morata y que Álvaro forzó su marcha porque quería jugar más. De nada vale insistir en el hecho de que el representante y el padre del jugador estuvieran a punto de plantar una tienda de campaña enfrente del despacho de José Ángel Sánchez. Como Morata lleva muchos goles en la Premier en el mes de septiembre y ayer marcó uno de los dos del Chelsea, fue un error del club dejar que se fuera un futbolista que insistía machaconamente en marcharse. También fue un error, tremendo error, dejar irse a James, pero anoche nadie dijo nada del colombiano porque su equipo perdió por 3-0 y Ancelotti le sustituyó, señalándolo, en el descanso. Pero de Mariano, que ha marcado cinco goles con el todopoderoso Lyon, nadie dice nada. El marketing.

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