El penúltimo raulista vivo

Batalla contra la superficialidad

Ante el Rayo Vallecano, que inexplicablemente se encuentra clasificado en la última posición de la Liga, pasó exactamente lo mismo que frente al Sevilla. Un calco peligroso que ha llevado a Ancelotti ha criticar la superficialidad de su equipo. El Real Madrid se puso el otro día 3-0 en el marcador en el estadio Santiago Bernabéu y el equipo de Emery, que ayer cayó ante el Celta en el Sánchez Pizjuán, cortó la defensa blanca como lo haría un cuchillo con la mantequilla, sin la menor dificultad. Como ayer en Vallecas, el miércoles volvió a ser Diego López quien evitara el 3-3. Idénticos protagonistas en ambos encuentros: Cristiano, como siempre demoledor, Bale, que en dos partidos lleva dos goles y cuatro asistencias, Benzema, que ha recuperado el olfato, y López, siempre López, bendito López.

Pero lo que Ancelotti catalogó ayer abiertamente y sin tapujos como un acceso de "superficialidad" no ha sucedido sólo ante el Sevilla o el Rayo. Por fas o por nefas el Real Madrid no acaba de ahormar un once de nivel de entre una plantilla de auténticas estrellas, y el entrenador italiano no termina de dar con la tecla que ajuste definitivamente un mecanismo que no debe ser tan diabólico como aparentemente parece. El problema del equipo es que se parte con excesiva facilidad, que quiere tener el balón y salir a la contra al mismo tiempo, que carece de pausa y que se acelera, que pierde muchos de los duelos individuales, demasiados a decir verdad, que se plantean a lo largo de los 90 minutos. Un día Cristiano se levantará con el pie izquierdo, desganado o con unas décimas de fiebre y al Madrid se le verán irremediablemente las costuras.

El baño de Vallecas fue antológico. No es sólo que el Rayo tuviera más tiempo el balón en su poder sino que, a diferencia del Barça que también lo tiene, sabía qué hacer con él en cada momento. Por potencial ofensivo no fue desde luego porque Ancelotti lo puso todo de cara: Cristiano, Benzema, Bale, Di María, Modric... Uno se pregunta qué sucederá el día que al portugués se le acabe la gasolina. Cada día que pasa tengo más claro que Cristiano resultó muy barato y, al paso que va, creo que diré lo mismo de Bale. El Madrid fue una fiesta en defensa y a punto estuvo de salir trasquilado de Vallecas. Paco Jémez le dio una soberana lección táctica y de colocación a Ancelotti, quien, recién iniciado el mes de noviembre, parece plantear ahora de repente una batalla contra la superficialidad. Que la cosa no se alargue...

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