El penúltimo raulista vivo

Basura lanzada a la cara de Schumacher

Si no interpreté del todo mal sus palabras, Flavio Briatore y Fernando Alonso protestan porque Jean Todt, director de Ferrari, se haya pasado directamente por la taquilla en la que se compran los Mundiales de Fórmula Uno para que Michael Schumacher tenga otro más (sería el octavo) cuando llegue el 22 de octubre, fecha en la que el "circo" bajará el telón por esta temporada. Esta presunta artimaña urdida por la todopoderosa escudería del Cavallino Rampante es la que ha llevado a Alonso a afirmar que en el futuro no considerará nunca más la Fórmula Uno como un deporte. Ya me imagino al señor Todt en la cola, esperando a que la señorita le atienda: "¿Qué desea señor?" "Pues mire, estoy pensando que me voy a llevar uno de esos Mundiales de Fórmula Uno que tienen ustedes a tan buen precio". "¿Se lo enviamos o se lo lleva a casa?". "Envíenlo mejor, por favor". "Enseñando este tique, en la otra caja de ahí, se lo envuelven para regalo".
 
El caso es que, mientras le fueron bien las cosas a Renault, no oí que nadie dijera nada de favoritismos hacia Ferrari. A la conclusión del Gran Premio de Australia (2 de abril) Alonso aventajaba en 17 puntos a Schumacher. Finalizado el Gran Premio de Mónaco (28 de mayo) dicha ventaja había aumentado hasta los 21 puntos. Un mes después, concluido el Gran Premio de Canadá y alcanzado el ecuador del campeonato, Alonso tenía 84 puntos y Schumacher 59: la ventaja había crecido hasta los 25 puntos. Las cosas empezaron a torcerse para Renault en el Gran Premio de Estados Unidos puesto que Schumacher obtuvo tres victorias seguidas (EEUU, Francia y Alemania). El 30 de julio Alonso aún conservaba una cómoda ventaja, (100-89) pero entonces ya empezó a hablarse del favoritismo hacia Ferrari. Ayer, tras el anuncio de retirada de Michael Schumacher, la versión cambió y ahora lo que pasa es que Max Mosley quiere despedir al piloto alemán ofreciéndole su último Mundial, como si un tío que ha ganado 7 Mundiales necesitara otro Mundial más para marcharse a su casa con la seguridad de que tendrá que pasar un siglo antes de que superen su récord.
 
Las excusas de Briatore me suenan a las que solía esgrimir Joan Gaspart en su etapa de presidente del Barça. Pero aquí no existe término medio. Si uno tiene pruebas de que la Fórmula Uno está corrupta y resulta que un grupo de jueces reciben órdenes "de arriba" para beneficiar a tal o cual piloto dependiendo de las circunstancias, Alonso también participó en el pasado de dicha corrupción. Si Briatore posee documentos, testigos, cintas o vídeos que acrediten que la FIA ha decidido entregarle el Mundial a Ferrari, lo que debe hacer el italiano es dirigirse al primer juzgado que encuentre. Si Alonso y Briatore estuvieran arrojando basura a la cara de Schumacher con el único objetivo de sacar partido, sin pruebas que demostrasen sus durísimas acusaciones, entonces sí, entonces la FIA tendría que castigarles con dureza.
 
Ayer vi un reportaje sobre la famosa familia Douglas. Michael, el hijo mayor de Kirk, dice que no perdonará jamás a aquel editor que tuvo la ocurrencia de decir que él había ingresado en una clínica debido a su adicción al sexo: "Por eso no perdonaré nunca a la prensa rosa, porque desde entonces la gente me ve a través de los ojos de aquel editor". Alonso y Briatore tendrían que aportar pruebas de eso que están diciendo. De lo contrario deberían callarse la boca. Porque alguien podría cometer el error de ver al piloto alemán a través de los ojos del piloto de Renault. Y yo, sinceramente, no creo que a Schumacher le hagan falta favoritismos de nadie. Por cierto, ¿qué pasará si al final Alonso gana el Mundial?... Una buena pregunta para la que seguro tendrán diseñada ya una oportuna respuesta.
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