El penúltimo raulista vivo

Bartomeu y el hidalgo del Lazarillo de Tormes

Otro de los clichés que afectan negativamente al Real Madrid es el de que es un club que compra caro y vende barato, o sea que compra rematadamente mal y vende fatal. Es como ese otro mito urbano de que el Real Madrid es el culpable de la burbuja del fútbol por pulverizar el mercado con el fichaje de Cristiano en el año 2009; hombre, el Real Madrid pulverizó el mercado en 2009 del mismo modo que lo pulverizó el Barcelona en 1980 al fichar a Alexanco por 100 millones de pesetas y, más recientemente, el París Saint-Germain lo hizo añicos hace un par de años al fichar a Neymar por 222 millones de euros. Es más, si tiramos del ranking de los traspasos más caros de la historia del fútbol, no hay ningún fichaje del Real Madrid entre los cinco primeros; aparece el ya citado de Neymar al PSG por 222 millones, le sigue el de Mbappé también al equipo parisino por 145 millones, el tercero es el de Coutinho del Liverpool al Barcelona por 135, luego el de Dembélé del Borussia Dortmund también al Barcelona por 125 y el quinto es el de Cristiano, pero no el de Cristiano del United al Real Madrid sino el de Cristiano del Real Madrid a la Juve. Sexto es Pogba y si quieres encontrar el fichaje más caro del equipo de Florentino Pérez tienes que acudir a las séptima y octava posiciones, y ahí sí aparecen al fin Bale y Hazard, que es el más reciente de todos.

Así que el Real Madrid no ficha tan caro... ni vende tan barato como parece. Me topo en Marca con una interesantísima información de Rubén Jiménez que apunta justamente en la dirección totalmente opuesta. Desde que Florentino Pérez regresó a la presidencia del club, el Real Madrid, que es evidentemente un equipo comprador, y así lo atestiguan los 300 millones que ya lleva gastados este verano, ha ingresado más de 730 en traspasos, y la intención es la de superar los 1.000 antes de que se cierre la ventana de fichajes el próximo 2 de septiembre. Por Cristiano se ingresaron 105, por Di María 75, por Morata 66, por Özil 50. por Higuaín 39, por Llorente acaban de ingresarse 30 como, en su día, por Danilo, y por Jesé al PSG y por Robben al Bayern se ingresaron 25 por cada uno, todas ellas, desde la primera hasta la última, son cantidades fijas y sin incluir las variables que siempre hay en los contratos. Así que al Real Madrid se le ha colocado injustamente el sambenito de club que vende barato y compra caro cuando el que quizás compre caro sea el Barcelona, que además vende mal. Ayer, sin ir más lejos, se desembarazó de André Gomes por 25 millones de euros cuando hace tres costó 55; a Alcácer, por ejemplo, fichado por 30, se le vendió por 21; Turam, fichado por 41, fue cedido al Istambul Basaksehir por la voluntad, o sea que el equipo turco se hiciera cargo de su millonaria ficha, mientras que Aleix Vidal, que costó 17, fue vendido por 9.

Y el caso es que, pese a todos los pesares, el Barcelona sigue fichando como si nada. 70 por un criíto de 21 años, muy posiblemente 120 por Griezmann y... ¿cuántos por Neymar si acabara llegando? ¿Doscientos? ¿Doscientos cincuenta? ¿Cien y Coutinho, a quien quieren darle la patada y por el que se pagaron 135? El Fútbol Club Barcelona, y a las pruebas me remito, sí que compra caro y vende barato y, pese a ello, aparentemente goza de una extraordinaria salud económica, una salud de hierro. Aunque, como se explica en El lazarillo de Tormes, a veces las apariencias las carga el diablo, y si no fijémonos en el escudero que no comía ni daba a entender que tuviera hambre y que se ponía un palillo de dientes en la boca fingiendo que acababa de darse un homenaje y se paseaba como si fuera un caballero adinerado. ¿Será este Barcelona de Bartomeu como aquel hidalgo del Lazarillo de Tormes?... no lo sé. Lo que sí sé es que uno no puede tirarse demasiado tiempo comprando caro y vendiendo barato si no quiere acabar en el futuro mordisqueando un palillo de dientes.

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