El penúltimo raulista vivo

Bale y un debate por cinco minutos

Lo que hemos sabido hoy acerca de la relación entre Zinedine Zidane y Gareth Bale es que se dan los buenos días. O sea que llega el jugador por la mañana y luego el entrenador, o al revés, y cuando se cruzan se saludan: "buenos días". Zidane ha tirado de profesionalidad para defender al que sigue siendo su jugador y ha dicho que él también se iba antes de tiempo de los partidos y nos ha pedido a los periodistas que no repitamos, por favor, que Bale se va. Pero si Bale o Zidane o el Real Madrid quisieran que los periodistas no dijéramos que Bale se va de los partidos antes de que éstos acaben, lo tendrían muy fácil con impedírselo. Si a Zidane le preocupara verdaderamente que los periodistas dijéramos que Bale se iba antes de los partidos lo que tendría que hacer es hablar con él para explicarle que aquí, en Madrid, en el Real Madrid, en el club de las trece Copas de Europa, uno se queda quietecito en su asiento hasta que acaba el partido. O, llegado el caso, el Real Madrid debería impedírselo. Otra cosa bien distinta es que los periodistas mintiésemos y dijésemos una cosa por otra, dijésemos por ejemplo que Gareth Bale se va de los partidos antes de tiempo cuando en realidad no es así. Pero ahí están las imagenes de televisión que recogen, efectivamente, las salidas de Bale antes de tiempo del Bernabéu.

¿Qué pasa?... Pues pasa que estas cosas tan sencillas, tan simples, incomodan a la afición, que no comprende cómo un futbolista que está cobrando 12 millones de euros netos al año no es capaz de aguantar hasta el final de un partido en su asiento. Pero Zinedine Zidane no tiene que pedirnos a los periodistas que hagamos su trabajo, Zidane tiene que hacer su trabajo y, si considera que esa actitud está afectando al grupo, pedirle al futbolista que sea la última vez que se va del campo antes de que acabe el partido. Yo, que soy de Bale a muerte, no puedo acompañar en esto al jugador porque de verdad pienso que no le cuesta nada fingir interés, no le cuesta nada quedarse sentadito e irse, como todo el mundo, cuando el árbitro pita el final. A Gareth Bale le han cogido gato desde el primer día, le han pillado manía injustamente y se le ha criticado sin motivo pero... ¿cinco minutos? ¿En serio? ¿Estamos hablando de cinco puñeteros minutos? ¿No te puedes quedar sentadito en tu asiento cinco minutitos? ¿Tanto te cuesta? ¿No puedes fingir que te interesa lo que le pase a tu equipo durante cinco minutos?

Y vuelvo al principio, vuelvo al buenos días. ¿Cómo va a decirle Zinedine Zidane a Gareth Bale, con quien no se habla, que aguante en el palco cinco minutos para que los periodistas no le saquemos en televisión? ¿Cómo va a decirle Zidane a Bale, con quien no contaba, que por el bien del equipo tiene que fingir un ratito? Zidane no puede echar la pelota a nuestro tejado puesto que está en el suyo. Es él, y no nosotros, quien tiene que hablar con Bale y decirle que eso no está bien. Y si Zidane no es capaz, debe ser el club. Y cuando, al referirnos al Real Madrid, hablamos del club, lo hacemos de Florentino Pérez. Si el Real Madrid quiere que el asunto sobre el que se debate en todas y cada una de las ruedas de prensa, independientemente de la importancia del partido, sea Bale, adelante, este es el camino. Si el Real Madrid quiere que Bale siga siendo un día y otro y otro más el centro de atención, adelante. Si no, tienen que cortar de raíz este asunto y hacerle ver a Bale que no se va a ir en enero por mucho que patalee y que se irá en junio si llega por él una oferta en condiciones. Me encanta Bale, creo que es un jugadorazo, probablemente el mejor futbolista del Madrid, y le puedo defender hasta un límite, pero su imagen del otro día yéndose otra vez del campo, poniéndose el mundo por montera y con ese aire de sabio distraído, no la puedo comprar. ¿Por cinco minutos? ¿De verdad? ¿Todo este debate por cinco minutos?...

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