El penúltimo raulista vivo

Bale, bendita locura

Seguro que Luis de Guindos cambiaría con los ojos cerrados la situación económica general española por la particular del Real Madrid. La bienvenida que los Tattaglia, siempre tan joviales, han tributado a Gareth Bale es de las que hacen época. En este caso la charlotada no ha venido protagonizada por ningún eurodiputado independentista catalán sino por un vividor holandés llamado Derk Jan Eppink, que según parece cobra su sueldo de todos nosotros, y que tuvo el atrevimiento y la desfachatez de realizar un comentario en su cuenta de Twitter diciendo que Bankia financiaba el fichaje del galés. Como siempre hay quien está dispuesto a creerse una mentira si ésta perjudica al Madrid, aquello corrió como un reguero de pólvora.

Pero, a diferencia de otros clubes, las cuentas del Real Madrid están afortunadamente saneadas y son claras: Bale ha costado 91 millones de euros, Bankia no ha financiado por supuesto su fichaje y la certificación de "locura", que ha sido por ejemplo el adjetivo que ha empleado Jürgen Klopp, que es otro que se mete en camisa de once varas, deberá emitirla en su día si así lo considera oportuno la asamblea de socios compromisarios del Real Madrid, los únicos propietarios del club blanco. Pero volvamos al principio: seguro que De Guindos cambiaría sin pensárselo la situación económica nacional y europea, que es la global que nos afecta a todos, por la particular del Real Madrid que acaba de anunciar unos beneficios de 36,9 millones de euros y unos ingresos de 520,9 millones, un 1,3% más que el ejercicio anterior.

El beneficio del Madrid antes de impuestos asciende a 47,7 millones, un 47,8% más que la campaña pasada, siendo el neto de 36,9 millones, un 52,4% más que el ejercicio anterior. No quiero aburrir al personal con todos los números, que por otro lado están al alcance de cualquiera que los quiera leer en la página oficial del club. Quiero decir que al Real Madrid, que en otras ocasiones sí ha pedido créditos, ahora mismo no le hace falta. Y quiero añadir que lo que el eurodiputado y difamador Derk Jan Eppink, así como el resto de colegas suyos de oficio, deberían tratar de hacer es igualar por arriba y no hacerlo hacia abajo situando la economía global a la altura de la particular de un modesto club de fútbol que, pese a seguir siendo de sus socios, puede permitirse la bendita locura de contratar a un jugador por 91 millones de euros sin pedir un céntimo a nadie. El ejemplo a seguir es el Real Madrid y no al contrario. Bien pensado, puede que Florentino Pérez debiera ocupar el escaño del eurodiputado holandés.

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